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La justicia birmana añade nuevos cargos contra Aung San Suu Kyi mientras las protestas no cesan

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La justicia birmana añade nuevos cargos contra Aung San Suu Kyi mientras las protestas no cesan
Derechos de autor  Kirsty Wigglesworth/Copyright 2021 The Associated Press. All rights reserved
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A pesar del evidente riesgo debido la fuerte represión que lleva a cabo la junta militar, que en muchos casos dispara a matar, miles de birmanos salieron una vez más a la calles para protestar contra el golpe de Estado llevado a cabo en este país el pasado 1 de febrero.

Este domingo, en la ciudad de Mandalay, varios atacantes montados en motocicleta lanzaban un artefacto explosivo de fabricación casera contra una sucursal del banco Myawaddy, propiedad del Ejército, según informaba el medio local The Irrawaddy. El ataque se producía pocas horas después de otroasalto, el sábado, de un grupo de civiles contra un convoy militar en Tamu, al noroeste del país.

Los acontencimientos más preocupantes de los últimos días tuvieron lugar no obstante el viernes, en la ciudad de Bago, donde una fuerte represión contra los manifestantes por parte de las fuerzas de seguridad habría acabado con la vida de más de 80 civiles. La Asociación para la Asistencia de Presos Políticos (AAPP) alerta de que el número de víctimas podría aumentar a medida que se vaya obteniendo más información.

Nuevos cargos contra Suu Kyi

Mientras tanto, y casi ajena a las protestas prodemocráticas, la justicia birmana sigue cercando a la líder depuesta, Aung San Suu Kyi, con nuevos cargos contra ella. En esta ocasión, se la acusa junto a otras dos personas de haber violado las leyes impuestas para hacer frente a la pandemia.

"Los tres acusados aparecieron en videoconferencia, todos a la vez, y los tres estaban en buen estado de salud", informaba a la prensa el abogado de Suu Kyi, que actualmente está acusada de otros seis cargos. El más grave de todos es el de violar presuntamente la Ley de Secretos Oficiales, el cuál acarrea una pena máxima de catorce años de prisión.

Mientras tanto, tanto en las calles como en el interior de muchas casas, continúa la lucha de los militantes antigolpistas, algunos de los cuales tratan de hacer frente a la actual imposibilidad de informar e informarse por la red con la impresión y divulgación de un boletín clandestino que podría costarles muy caro:

"Aunque uno de nosotros sea detenido, hay jóvenes que seguirán produciendo el boletín Molotov", cuenta uno de sus editores. "Incluso si uno de nosotros es asesinado, otro surgirá cuando alguien caiga. Este boletín Molotov seguirá existiendo hasta que la revolución tenga éxito".

Se estima que desde el golpe del pasado 1 de febrero más de 700 personas han muerto durante las protestas a manos de las fuerzas golpistas y otras 3000 han sido detenidas.