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2035: Bruselas marca su año límite para los coches de combustión

Por Aida Sanchez Alonso  & Ana Lazaro
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A solar collector in front of the Sojasun factory in Chateaubourg, western France
A solar collector in front of the Sojasun factory in Chateaubourg, western France   -   Derechos de autor  JEAN-FRANCOIS MONIER/AFP
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Ha llegado la hora de convertir los sueños medioambientales en realidad. La Comisión Europea ha presentado un ambicioso paquete de propuestas legislativas para cumplir su objetivo de reducir las emisiones contaminantes en un 55% de aquí a 2030. En total, trece iniciativas que cambiarán la forma de vivir, de conducir de producir y de comerciar en Europa.

"Europa es ahora el primer continente que ha presentado un plan integral para cumplir con nuestras ambiciones climáticas. Habiamos fijado el objetivo, y ahora presentamos la hoja de ruta que define cómo vamos a llegar hasta allí", ha asegurado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. La alemana ha defendido que la propuesta de Bruselas combina "la reducción de las emisiones con medidas para preservar naturaleza y para poner el empleo y el equilibrio social en el centro de esta transformación".

El plan ha sido bautizado como Fit for 55, Listos para el 55, en referencia al objetivo de reducción climática para 2030 reflejado en la Ley Climática Europea. La piedra angular es el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión, conocido en inglés como EUETS. El sistema, que pone un precio a cada tonelada de carbono emitida, afecta a sectores como el energético o a industrias como la del acero o la química. Ahora se revisará para incluir las emisiones provenientes del transporte marítimo, que aún no estaban bajo ningún esquema a pesar de representar un 13% del total de emisiones del transporte en la UE. Además, la nueva revisión prevé retirar la mayor parte de los permisos de emisión gratuitos y endurecer las condiciones para la aviación.

Bruselas también quiere reforzar el desarrollo de energías renovables como la solar o la eólica e impulsar otras como la mareomotriz. Para 2030 quiere que el 40% de la energía que se produzca en la Unión Europea provenga de fuentes renovables. El objetivo anterior era del 32%, aunque la Comisión ya había reconocido que, incluso sin actualizar sus políticas, sobrepasaría la cifra.

La Comisión reconoce que estos cambios podrían llevar a un aumento del precio de la energía, por lo que la UE está planificando un fondo social climático. El objetivo es evitar que sean los sectores más desfavorecidos quienes acaben pagando la factura ecológica y que desencadene en protestas sociales.

El impacto en los ciudadanos

Las medidas tendrán por tanto un impacto para la industria como para los ciudadanos. Por ejemplo, en el caso de los coches. La Comisión Europea quiere que en 2035 se dejen de vender coches a base de combustibles fósiles.

Pero este es solo el primer paso de un largo proceso que puede extenderse al menos dos años, antes de que el Parlamento y los Estados miembros lo conviertan en ley.