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La proliferación de macrogranjas preocupa a la España rural

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Por Carlos Marlasca
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La proliferación de macrogranjas preocupa a la España rural
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Lauro Salgado es un agricultor de la población de Nieva y asegura que el aumento de la producción intensiva de ganado en la provincia de Segovia ya ha tenido consecuencias en su vida diaria: “En el agua que bebemos, que nos vemos obligados a proveernos de un sitio diferente del que debería ser más fácil y en el aire que respiramos; es evidente que no es lo sano que debiera ser”.

En la región hay casi 400 municipios declarados vulnerables por contaminación de aguas procedente de la agricultura y la ganadería. Y solo en Segovia hay 38 proyectos ganaderos más pendientes de aprobación.

Algunos vecinos han creado una plataforma llamada ‘Campiña Viva’ con dos objetivos: “por un lado, que todo el mundo se entere de lo que está ocurriendo y por otro en pedir a la Junta de Castilla y León una moratoria para que paren los proyectos”, según señala Daniel Postigo, uno de sus miembros.

El sector porcino asegura que genera 400.000 empleos. Miguel Ángel Higuera, director de la Asociación Nacional de Productores de Ganado Porcino de España insiste en que se cumple con un marco legal que cada vez es más estricto en las nuevas instalaciones: “Tienen que aplicar las mejores técnicas disponibles, que son unas técnicas aprobadas por la Unión Europea, es decir, no se las puede inventar de la granja, de tal forma que reduzca el 60% de las emisiones en alojamiento donde están los animales y un 80% de las emisiones en almacenamiento, es decir, en la balsa donde se guarda el purín.”

En España hay unas 86.000 explotaciones de ganadería intensiva de cerdos, las más numerosas. Un problema añadido de las macrogranjas es que sitúan próximas a lugares enclavados en la denominada España vacía. Un informe de Ecologistas en Acción alerta de que la proliferación de estas grandes explotaciones ganaderas pone en peligro la repoblación de estos núcleos.

Desde la asociación consideran que el actual consumo de carne no es posible reducir estas macrogranjas. Daniel González considera esa forma de alimentación “tiene un perjuicio a nivel ambiental, también de salud pública y también a nivel socioeconómico. Este consumo de carne es negativo en distintos aspectos. Entonces está claro que hay que hacer una reducción drástica del consumo de carne.”

España es el líder de la Unión Europea en número de cabezas de ganado porcino y el 80% de las explotaciones son intensivas.