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El secreto del éxito de la 'geringonça' en Portugal, la coalición casi imposible que gobernó 6 años

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Por Nuno Prudêncio
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El secreto del éxito de la 'geringonça' en Portugal, la coalición casi imposible que gobernó 6 años
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Tras años de austeridad, el motor ha cambiado de dirección. 

Un 'artilugio' político fuera de lo normal

En 2015, el centro derecha ganó las elecciones legislativas en Portugal, pero fue el socialista António Costa quien se hizo con el poder gracias a una inusitada alianza con el Partido Comunista y el Bloque de Izquierda. Fue el comienzo de una experiencia política sin precedentes en el país. Se la llamó geringonça, 'artilugio' en español, un raro mecanismo formado por partes variopintas que, a pesar de todo, funciona.

La izquierda europea no tardó mucho en prestar atención a este fenómeno. Políticos de Países Bajos y Francia viajaron a Portugal para analizar esta estructura 'Frankestein'.

'La izquierda estaba en peligro en Europa'

Márcia Galrão y Rita Tavares escribieron un libro "Cómo Costa montó una geringonça en 54 días" sobre el nacimiento de esta iniciativa.

"La izquierda en Europa estaba un poco en peligro, no podía gobernar en prácticamente ningún país", recuerda Galrão. "España celebraba elecciones sucesivas para intentar llegar a algún acuerdo. No era posible repetir esta experiencia en esos países. También porque en ellos los partidos populistas están mucho más arraigados".

"Lo que ha funcionado como pegamento entre esos partidos de izquierda, que hasta ese momento nunca se habían entendido, fue la necesidad de mantener a la derecha alejada del poder", explica Tavares. "Todos los partidos que formaron la geringonça subrayan que esas condiciones aparecen una vez en la vida y difícilmente se repiten".

'Un invento muy democrático'

Jörg Demel es austríaco, vino a Portugal a estudiar la carrera universitara y luego decidió quedarse aquí. Pero no olvida que su país de origen conoce muy bien lo que es tener Gobiernos con variados horizontes.

"Creo que la necesidad de negociar cada decisión y tomar las decisiones juntos es muy democrático. Puede ser un poco utópico, pero considero que eso debería tenerse en cuenta para una reformulación de cómo los resultados electorales construyen un Gobierno en un país democrático".

El romance duró seis años. Pero algunas infidelidades determinaron finalmente la ruptura de la relación.

'Los alemanes ya lo han copiado'

"En un momento como este, las elecciones son siempre malas. Pero lo peor para mí es que no hay alternativa", comenta esta mujer portuguesa.

"Creo que tiene sentido. Cuantos más partidos hay en la ecuación, más gente está representada, dado que cada uno de nosotros tiene su propio voto y que los votos están distribuidos entre los partidos existentes", reflexiona este hombre.

"Los alemanes ya lo han copiado. Solo que no hemos vendido los derechos. Pero eso es algo nacional, tenemos ese defecto de origen", bromea otro.