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Gas y tradición: claves de la polémica postura de Alemania en la crisis ucraniana

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Por Isidro Murga  con AFP, AP, EFE
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Foto de archivo del incio de la construcción del gasoducto Nord Stream en la bahía de Portovaya, Rusia, en el año 2010.
Foto de archivo del incio de la construcción del gasoducto Nord Stream en la bahía de Portovaya, Rusia, en el año 2010.   -   Derechos de autor  Dmitry Lovetsky/Copyright 2019 The Associated Press. All rights reserved.

La dependencia energética de Alemania explica en gran parte la ambigua postura de Berlín en la crisis ucraniana. El motor económico de Europa importa de Rusia más del 40% del petróleo y del 55% del gas que consume, una cantidad que esperaba incrementar notablemente gracias al Nord Stream 2.

Este gasoducto de más de 1 200 kilómetros de largo y paralelo al Nord Stream 1 conecta directamente Rusia y Alemania a través del mar Báltico sin pasar por terceros países. Construirlo ha costado más de 9 000 millones de euros, pero la empresa estatal rusa Gazprom, principal accionista, todavía no ha recibido los permisos legales para comenzar a operar. Si no los obtuviera, supondría un mazazo económico para Moscú.

La energía de la transición energética

A pesar de que Washington y Bruselas han blandido la amenaza, Berlín se resiste a paralizar el gasoducto para presionar al Kremlin en la crisis ucraniana, pues este año Alemania abandonará definitivamente la energía nuclear y ha apostado por el gas natural en su transición hacia las energías renovables. Tras dos años de pandemia, privarse del abundante gas ruso podría frenar la recuperación de su economía.

En la vacilante actuación del Gobierno alemán también pesa su pasado como potencia agresora. Desde el final de la II Guerra Mundial, Alemania se ha negado a suministrar armas a ninguna de las partes en un conflicto, un principio que ha violado en alguna ocasión. Por eso, cuando la ministra de Defensa anunció la entrega de 5 000 cascos militares a Kiev después de que Ucrania pidiera armas para defenderse levantó muchas ampollas en este país y evidenció que en este caso no habrá excepciones.

El pasado rusófilo del SPD

Según las encuestas, seis de cada diez alemanes comparten la decisión de no enviar armas a Ucrania. Sin embargo, son muchos los que consideran al Partido Socialdemócrata demasiado rusófilo. Las buenas relaciones de los socialdemócratas con Rusia se remontan a la época de la Guerra Fría, en la que ejercieron una intensa actividad diplomática, y se mantuvieron a principios de siglo durante el mandato del excanciller Gerhard Schröder. Actual miembro del Consejo de Administración del Nord Stream 2, Schröder acaba de ser nominado para formar parte de la Junta Directiva de Gazprom.

Tensiones en la coalición semáforo

La crisis ha generado tensiones entre los socialdemócratas y sus socios de coalición, Verdes y Liberales. Después de que el canciller afirmara que la decisión sobre el Nord Stream dos sería técnica y no política, su ministra de Exteriores, la ecologista Annalena Baerbock aseguraba en el Bundestag que una invasión rusa de Ucrania afectaría al Nord Stream 2.

Mientras que en Alemania, el SPD se hunde en los sondeos de intención de voto, situándolo por detrás de la conservadora CDU, en el exterior, es la confianza en el país lo que está en juego.

Scholz mantiene su apuesta por el diálogo. Tras la visita de este lunes a Washington, acudirá a Kiev y Moscú a principios de la semana que viene. Mientras tanto, hay quien se pregunta, sobre todo en el este de Europa, si Alemania es un socio fiable en el mayor pulso entre Rusia y Occidente desde el final de la Guerra Fría.