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Más de 3.000 refugiados llegan en ferry a Rumanía desde Ucrania

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Por Maria Miret Garcia  & Diana Sobaru
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El ferry de la esperanza
El ferry de la esperanza   -   Derechos de autor  AP Photo

Este ferry lleva tres días sin parar de un país a otro, uno de ellos en guerra. Como un moderno río Estigia, que en la mitología griega marcaba el límite entre la tierra y el mundo de los muertos, el Danubio marca la frontera entre la vida y la muerte.

Los barqueros son rumanos o ucranianos. Los pasajeros, niños, mujeres y personas mayores. Muy pocos hombres y mucho equipaje. Todos van a otro mundo, un mundo seguro.

Por el momento, más de 3.000 refugiados han llegado en ferry a Rumanía y las cifras siguen aumentando a cada hora que pasa.

Esta es una historia de Diana Sobaru desde la frontera de Isaccea en Rumanía.

Euronews: ¿Cuánto tiempo lleva trabajando a este ritmo? Preguntamos a un miembro de la tripulación rumano.

- Trabajamos constantemente. Cargamos, vamos a Rumanía, descargamos y volvemos.

Euronews: ¿A cuánta gente han llevado hasta ahora?

- Por ahora a unos mil. (en un día eran más de 3.000). 

Es muy difícil. Muy, muy duro, pero tenemos que ayudar a nuestros vecinos
Marian Coadă
Conductor de ferry

Marian Coadă, conductor de ferry, explica que "es muy difícil. Muy, muy duro. No tenemos tiempo para parar, pero no hay nada que hacer. Tenemos que ayudar a nuestros vecinos".

El ucraniano Vitalli Nikula es el director del puerto fluvial Orlivka. No ha dormido desde hace días y aunque está muy cansado, ¡no para! Por desgracia, no puede salir del país, pero está preparado para llevar a su familia a la orilla rumana.

Vitalli Nikula, subdirector del ferry Orlivka de Ucrania: 

"No. Soy de esos hombres que no pueden dejar Ucrania, pero tampoco quiero irme. Este es mi país y no quiero dejarlo".

Euronews: ¿Está preparado para luchar?

- Si es necesario, sí. Por el momento estamos peleando aquí, ayudando a la gente que necesita irse del país.

La tripulación apenas puede controlar sus emociones ante la desgracia de los refudiados. Han visto esperanza y enfado, indiferencia y alegría, pero nunca miedo. Ahora, sobre todo, hay temor y desolación.

"No sabemos muy bien a dónde ir. Lo decidiremos. Vendrán a buscarnos y creo que iremos a Brăila", nos cuenta un refugiado. 

"Me siento bien. Estoy embarazada de ocho meses. Mis padres querían que me fuera a Rumanía, para estar seguros y que yo esté segura cuando dé a luz", explica otro mujer.

Esta gente no ha dormido durante días y dicen que seguirán despiertos hasta que la situación se resuelva y que los refugiados que lo necesiten lleguen seguros a la orilla rumana.

Diana Sobaru, Euronews Rumanía.