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Colombia | Primeros juicios a militares responsables de asesinatos en la lucha contra las FARC

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Por euronews
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Según el Tribunal de la Jurisdicción Especial para la Paz, el Ejército colombiano cometió al menos 6.402 asesinatos de civiles
Según el Tribunal de la Jurisdicción Especial para la Paz, el Ejército colombiano cometió al menos 6.402 asesinatos de civiles   -   Derechos de autor  AFP

En 2007 varios militares del Ejército de Colombia le dispararon a quemarropa a Villamir Rodríguez.

Tenía 17 años. Querían hacerlo pasar por miembro de la guerrilla de las FARC. Era una práctica homicida y corrupta habitual.

Pero a Villamir, herido en el brazo, le dieron por muerto y logró escapar.

Fue el único campesino tiroteado que sobrevivió a la trama de exterminio de los militares colombianos en la región de Catatumbo, en el noreste del departamento de Norte de Santander: 

"Me dejaron ahí creyendo que estaba muerto, yo no perdí el conocimiento, escuchaba todo", recuerda ya con 32 años y mirada fulminante.

Les oyó precisamente cuando dieron un aviso por radioteléfono para recoger el cuerpo, su cuerpo: "tuvimos un enfrentamiento con el Frente 33 de las FARC, necesitamos el helicóptero". Conteniendo la respiración para no delatarse, vio a los militares acercarse y ponerle una pistola al lado.

"Cuando no me encontraron muerto creo que para ellos fue lo más duro, porque ya me habían reportado como muerte en combate".

En abril, por primera vez un grupo de diez militares retirados reconoció los crímenes y pidió perdón por los asesinatos de 120 civiles que presentaron como rebeldes muertos en combate entre 2007 y 2008.

Según el Tribunal de la Jurisdicción Especial para la Paz surgida del acuerdo de paz de 2016 con la extinta guerrilla de las FARC, el Ejército colombiano cometió al menos 6.402 asesinatos en todo el país entre 2002 y 2008 en la Colombia presidida por Alvaro Uribe.

Así inflaban sus resultados en la lucha antiguerrillera. en el escándalo de los llamados "falsos positivos".

Las víctimas eran en su mayoría campesinos y parados del Catatumbo o de ciudades lejanas desde donde fueron traídos unos a la fuerza y otros con engaños.

Frente a las víctimas, el capitán retirado Daladier Rivera, jefe de inteligencia del ejército de Colombia en el Batallón de Infantería 15, donde según la Jurisdicción Especial para la Paz se planeó la cacería contra civiles, reconocio que Villamir nunca tuvo nada que ver con la guerrilla: "Quiero limpiar su nombre en totalidad y aclararle al mundo y al pueblo colombiano que usted nunca fue un combatiente".

Rodríguez supo que la justicia lo estaba buscando por terrorismo, El capitán Rivera reconoció haber falsificado documentos para inculparlo.

El general Paulino Coronado, cuatro coroneles, y varios suboficiales, aceptaron su responsabilidad en los crímenes ante el Tribunal de Paz para obtener una reducción de penas a cambio de verdad y reparación para las familias.

El campesino Rodrigo Coronel, propietario del terreno que cedió para enterrar los muertos de la zona, recuerda que fueron sepultados por lo menos 18 "falsos positivos" en fosas comunes.

Asegura que vio a algunos cuerpos de jóvenes "llenos de disparos" que llevaron "en bolsas y los tiraron ahí como animales", apenas cubiertos de tierra.

Según declararon a los jueces, los soldados competían por ver quien traía más cadáveres. Las unidades militares con "menos muertos" eran cuestionadas por los generales. Los militares se ufanaban en ruedas de prensa semanales, recuerda Geovanny Mejía, entonces periodista de la televisión local TV San Jorge quien presenció los resultados de la matanza: "En un momento había 14 muertos (...) estaban regados en el piso, en las mesas de autopsia de a dos o tres cuerpos y tres o cuatro en la nevera. Había sobrecupo", recuerda.

Para los familiares de las víctimas les ha llegado lo que de consuelo pueda tener que el ejército reconozca que eran inocentes y que los culpables vestian el uniforme del ejército de Colombia.

Fuentes adicionales • Enrique Barrueco (Narración en off)