La decisión de Suecia y Finlandia de solicitar el ingreso en la OTAN supone un cambio importante en el panorama geopolítico de Europa y una consecuencia imprevista para Rusia. Es un paso que ha sido impulsado por una gran preocupación tras la invasión de Ucrania.
La decisión de Suecia y Finlandia de solicitar el ingreso en la OTAN supone un cambio importante en el panorama geopolítico de Europa y una consecuencia imprevista para Rusia. Es un paso que ha sido impulsado por una gran preocupación.
"Lo mejor para la seguridad de Suecia y la seguridad del pueblo sueco es entrar en la OTAN y hacerlo junto con Finlandia", declaró Magdalena Andersson , primera Ministra de Suecia.
La analista Malena Britz afirma que la percepción sueca del miedo y la amenaza ha cambiado con la invasión rusa de Ucrania.
"La guerra en Ucrania ha mostrado un tipo de brutalidad absoluta de las fuerzas rusas y eso ha aumentado el miedo y la percepción de la amenaza en Suecia. Y también el miedo a lo que pasará cuando la guerra en Ucrania haya terminado", explicaba Britz, directora de investigación de la Universidad de Defensa de Suecia.
Los 30 miembros de la OTAN deben ratificar la solicitud, pero el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, se opone porque sostiene que estos dos países no adoptan una postura "clara" contra los militantes kurdos y otros grupos que su país considera terroristas.
Ante el temor de que se retrase el momento en que entre en vigor la cláusula de protección mutua del artículo 5 de la OTAN, Dinamarca se ha convertido en el último país en prometer ayuda bilateral.
"Estamos dispuestos a hacer todo lo que esté en nuestra mano para ayudar si los dos países sufrieran, por ejemplo, un ataque con armas en el periodo de admisión", dijo Mette Frederiksen, primera ministra de Dinamarca.
El apoyo de la opinión pública sueca a la adhesión a la OTAN ha aumentado recientemente hasta cerca del 50 %. En Finlandia es del 75 %. Una residente de Estocolmo resumió los sentimientos de muchos.
"Antes estaba absolutamente en contra porque pensaba que debíamos ser neutrales como siempre lo hemos sido. Pero luego, cuando ocurrió esta invasión de Rusia, cambié un poco de opinión, porque el mundo y los países nórdicos o escandinavos, ya no se sentían tan seguros".