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Análisis | ¿Qué ganan Suecia y Finlandia al entrar en la OTAN y qué gana la Alianza Atlántica?

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Por Beatriz Beiras
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Beatriz Beiras, Euronews /  61 batallón de defensa antiaérea del Ejército sueco en Gotland, Suecia 2022
Beatriz Beiras, Euronews / 61 batallón de defensa antiaérea del Ejército sueco en Gotland, Suecia 2022   -   Derechos de autor  Euronews

Durante la Guerra Fría la neutralidad fue garantía de independencia para Finlandia y Suecia, dos países Escandinavos vecinos de Rusia. Ahora es todo lo contrario. Tanto finlandeses como suecos consideran que la integración en la OTAN es la mejor forma de proteger su independencia.

Un vuelco radical provocado por la invasión rusa de Ucrania el 24 de febrero, aunque también es cierto que los dos países ya se habían despojado de su neutralidad y transitado hacia una posición de no alineamiento militar tras la disolución de la URSS y su entrada en la Unión Europea en 1995.

La anexión de Crimea por Rusia en 2014 aceleró la cooperación militar entre ambos países y la OTAN. Y ahora más. Suecia y Finlandia participan en maniobras militares, operaciones de control aéreo e intercambio de información con la Alianza. Actualmente son sus socios más cercanos. Y lo que es más importante, reúnen todos los requisitos para convertirse en miembros de la OTAN: son democracias, con fronteras claras, buenas relaciones de vecindad y con unas fuerzas armadas en sintonía con los Aliados.

Finlandia ya gasta en defensa el 2% del PIB, propugnado por la OTAN, y Suecia proyecta llegar en 2028.

Pero ¿cúales son las ventajas para ambas partes de la entrada de estos dos países?  Para la OTAN significa reforzar su presencia en el norte de Europa, colmar el flanco que representa la larga frontera entre Finlandia y Rusia, y ampliar su control estratégico del mar Báltico, vía de acceso marítimo para San Petersburgo y el enclave ruso de Kaliningrado.

Y eso es precisamente lo que no gusta nada en Moscú. Rusia tendría que defender otros 1 300 km de frontera con la OTAN al incorporarse Finlandia en la Alianza. En su discurso del 9 de mayo el presidente ruso, Vladimir Putin prometió una respuesta “tecnico-militar” si esto ocurre y acusó a Occidente de la guerra.

Pero las amenazas del Kremlin caen en saco roto en las calles de Helsinki y Estocolmo. Más del 70% de los finlandeses dicen que se sentirán más seguros dentro de la OTAN y lo mismo el 60% de los suecos. Una percepción que comparten sus respectivos Gobiernos. En Suecia el informe del Parlamento sobre seguridad reconoce que sentará muy mal en Moscú, pero que los riesgos de no tener la protección del artículo 5 de la OTAN son mayores.

La ministra de asuntos exteriores de SueciaAnn Linde, dijo:

“El comportamiento de Rusia es estructural, es a largo plazo, y no cambiará en mucho tiempo, aunque haya un acuerdo de paz en Ucrania o si Putin dimitiera.”

Qué lejos queda el mes de enero, cuando las tropas rusas ya estaban concentrándose en las fronteras de Ucrania y la primera ministra finlandesa Sanna Marin afirmó que era muy improbable que su país se uniera a la OTAN durante su mandato. A veces la historia se acelera y se lleva por delante las más firmes convicciones.