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Corea del Norte enfrenta la covid-19 sin vacuna ni respiradores

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Por Oscar Valero
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Óscar Valero analiza el ascenso de casos de covid en Corea del Norte
Óscar Valero analiza el ascenso de casos de covid en Corea del Norte   -   Derechos de autor  Euronews

La covid-19 ha traspasado el telón de acero de Corea del Norte. El Estado más paranoico del mundo se ha visto obligado, por lo que pueda pasar, a comunicar que la pandemia ha llegado a su territorio. Siempre con el filtro de la propaganda y el maquillaje de los hechos.

Imaginemos el estupor de los norcoreanos al ver al querido líder, Kim Jong-Un, considerado como un dios por la ideología juche, apareciendo con mascarilla quirúrgica como una persona más. Y viendo a los medios oficiales, por primera vez, dando noticias negativas en los informativos. Obviamente noticias negativas matizadas y tamizadas, ya que el régimen asegura que todo está bajo control. El problema es que seguramente no está bajo control en absoluto.

Se prevén decenas de miles de muertos

Oficialmente hay más de dos millones de casos y 65 muertos, pero nadie se cree estos datos; y no solo porque Pyongyang mienta sistemáticamente, sino porque, primero, carece de medios para hacer tests a toda la población y, segundo, porque su población es especialmente vulnerable a las enfermedades.

La población de Corea del Norte está desnutrida debido a la bunkerización del régimen y a la falta de producción nacional. Los expertos surcoreanos calculan que el país apenas cuenta con unas docenas de respiradores para casos graves de covid, la mayoría en el mayor hospital de la capital. Fuera de la capital se duda de que haya medios parecidos.

Unas docenas de respiradores para 24 millones de habitantes. Y seguramente quedarán reservados a la élite norcoreana.

Eso cuando se pueda acceder a los enfermos, porque las malas comunicaciones con las zonas fuera de la capital hacen inaccesible la ayuda hospitalaria para muchos. En definitiva, la previsión es que se produzcan decenas de miles de muertos.

¿Posible apertura a la vacuna?

El régimen podría, con el anuncio de la llegada de la covid, estar preparando el terreno para un deshielo con el mundo, para pedir ayuda internacional. Pero hasta ahora el plan norcoreano, sin vacunas disponibles, es el confinamiento estricto.

En un régimen orwelliano como este pocos serán los que se salten el aislamiento de lugares de trabajo, de ocio, de residencia. Sin embargo, el confinamiento puede cortar las cadenas de suministro y que muchos mueran de hambre. Un precio pequeño para un régimen al que no le importan demasiado las vidas de sus habitantes.

De momento deja para un eventual “plan B” las vacunas y la asistencia que le han ofrecido tanto China como la OMS, EE. UU. y Corea del Sur.

El Gobierno norcoreano teme dejar entrar a personal extranjero y que eso pueda desestabilizar, y por eso bloquea la llegada de los suministros que necesitaría para llevar una campaña eficaz. Según la OMS nadie se ha vacunado en Corea del Norte desde que se descubrió la vacuna.

Corea del Norte ha reaccionado como con la epidemia de SARS… o como hizo China en su momento, con hermetismo y supresión de la verdad.

Pero, aunque se vea obligada a resignarse a depender del exterior, pocas horas después de anunciar los primeros casos de covid llevó a cabo una prueba con un misil balístico para recordar que puede que no tenga vacunas, pero sigue teniendo bombas nucleares, y que ningún gesto hacia la comunidad internacional va a ser más que una tregua temporal.

Fuentes adicionales • Producción: Blanca Castro