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Gas licuado estadounidense | Salvación y problema para la Unión Europea

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Por Carmen Menéndez
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Puerto de exportación de GNL en Luisiana
Puerto de exportación de GNL en Luisiana   -   Derechos de autor  FIYLE

El gas natural licuado estadounidense se ha convertido en cierta manera en una balsa de salvación para la Unión Europea y una alternativa al gas ruso. En los últimos dos meses, el bloque comunitario ha importado cantidades récord. Pero ni Estados Unidos puede exportar tanto gas como quiere ni los países europeos tienen las infraestructuras necesarias. ¿Qué se está haciendo a ambos lados del Atlántico?. Lo vemos a continuación.

Estados Unidos trata de satisfacer la bulimia energética europea. Tres cuartas partes del gas que sale del  puerto de Sabine Pass, en la costa de Luisiana, se exportan ahora al mercado europeo.

Estados Unidos no tiene suficientes puertos para exportar gas natural licuado a Europa

Pero existe un gran problema. Y no es la falta de gas, sino de infraestructuras, porque no hay suficientes puertos de exportación como este.

Para que se hagan una idea, el puerto de Sabine Pass solo puede acoger dos buques de carga simultáneamente y para llenar un metanero se necesita un día entero.

Construir un puerto para exportar GNL lleva años
Anatol Feygin
Director comercial de Cheniere

La empresa Cheniere, el mayor exportador de gas licuado de Estados Unidos, está construyendo un nuevo puerto de exportación en Texas, pero no estará listo antes de 2025. Como explica Anatol Feygin, director comercial de la compañía, el proceso es muy largo.

"Los únicos obstáculos en la Costa del Golfo de EE. UU. son la cuestión del tiempo y tener el proyecto adecuado. Simplemente lleva mucho tiempo, no es algo que se solucione en meses, es un proceso que lleva años", dice. 

Para Alemania, la invasión rusa de Ucrania ha sido un revulsivo

En la Unión Europea, también trabajan a marchas forzadas para crear instalaciones de importación de gas licuado estadounidense. Países como Finlandia y Alemania están aumentando rápidamente su capacidad, en particular, mediante el uso de terminales flotantes de almacenamiento y regasificación.

La invasión rusa de Ucrania ha actuado como un revulsivo, según Anatol Feygin. 

"Alrededor del 24 de febrero, en algunos aspectos, todo cambió. Y uno de esos cambios dramáticos ha sido la postura de Alemania hacia las importaciones de gas natural licuado. Ha tenido varios proyectos sobre la mesa durante años y esos proyectos ahora se están moviendo bastante rápido. Están todos en la costa norte. Todos ellos van a contar con unidades flotantes de almacenamiento y regasificación", dice. 

El desafío de la conectividad entre España y Francia

El otro gran reto es el de la integración energética europea. El directivo estadounidense se refiere al papel crucial que Francia y España pueden tener en ese sentido.

“Francia también es un gran importador de gas natural licuado y está muy bien interconectado con la mayor parte del resto del continente a través de gasoductos. (...) Una de las limitaciones que existe hoy en día es la conectividad entre España y Francia. España está dotada no solo de infraestructura de gasoductos desde el norte de África, sino también de seis terminales de importación de GNL más una en Portugal. Por lo que la Península Ibérica está muy bien abastecida, y es de fácil acceso. El desafío ahora es solo la limitación en términos de entregar volúmenes al resto del continente", afirma. 

Para la Unión Europea es una cuestión urgente no solo para no depender energéticamente de Rusia, sino además para que el dinero de las importaciones no sirva para financiar la guerra en Ucrania.