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Mongolia se luce y acapara medallas en la primera jornada del Grand Slam de Judo de Ulán Bator

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Por Euronews en español
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Natsumi Tsunoda, en el Grand Slam de Judo de Ulán Bator
Natsumi Tsunoda, en el Grand Slam de Judo de Ulán Bator   -   Derechos de autor  from Euronews video

El mejor judo regresó a Mongolia, con Ulán Bator haciendo de escenario de un Grand Slam en el que ya hay puntos en juego de cara a la cita olímpica de París 2024.

Japón fue el primer país en hacerse con un oro gracias a la gran actuación en menos de 48 kilos de la campeona mundial Natsumi Tsunoda, que derrotaba en la gran final a la favorita local, Narantsetseg Ganbaatar.

El vicepresidente de la Federación Internacional de Judo y presidente de la Unión Europea de Judo, Laszlo Toth, fue el encargado de colgar las medallas.

Y ahí no acabarían los oros para Japón, ya que en menos de 60 el triunfo fue para Ryuju Nagayama, que redondeaba una jornada muy acertada venciendo en el último combate al taipeiano y plata olímpico Yung Wei Yang. El director general del Comité Mundial de Artes Marciales, Sung-Min Kang, hizo los honores en el podio.

Gran jornada para Mongolia

De vuelta a las mujeres, en menos de 52, victoria para la uzbeka Diyora Keldiyorova, que mostró al público asistente un judo realmente brillante ante el que nada pudieron hacer las rivales, y que le daba el que es su segundo oro en un Grand Slam. Este era entregado por el gobernador de la provincia de Bulgan, Ariun-Erdene Batbayar.

La de menos de 66 fue por su parte una final totalmente mongola, con ambos luchadores ofreciendo un gran espectáculo a un público entregado. Al final era Erkhembayar Battogtokh, con un incontestable ippon, el que se hacía con el oro, no sin antes protagonizar una hermosa escena de deportividad que tan grande hace a este arte marcial. Las medallas fueron entregadas por el Presidente del Comité Estatal de Cultura Física y Deportes de Mongolia, Jargalsaikhan Dorjsuren.

"Estoy muy contento", confesaba tras su triunfo Battogtokh. "Muchos niños empiezan a hacer judo, estamos desarrollando el judo en Mongolia, y entre la multitud de hoy había muchos niños. Eso es genial".

La última medalla de oro del día fue para otra mongola, Enkhriilen Lkhagvatogoo, que ponía al público en pie tras una actuación ejemplar en la final de menos de 57. Jishigbatyn Erdenet-Od, miembro del Comité Ejecutivo de la FIJ, le entregó en el podio su merecida presea.

"Sentí como si cada ovación, cada aplauso, me diera un enorme impulso de energía", confesaba la campeona. "Es una sensación totalmente nueva, ya que se trata de un Grand Slam en casa, el Grand Slam de Ulán Bator".

Con un estilo de judo poco ortodoxo y siempre sorprendente, lleno de fuerza y agilidad a partes iguales, los judocas locales dieron un sinfín de razones a su público para salir contentos de la primera jornada de este Grand Slam. Y aún quedan otras dos. Eso es mucho judo por disfrutar.