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Rusia obliga a sus minorías étnicas luchar en Ucrania, denuncia una fundación

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Por Euronews
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Buriatos contra la guerra.
Buriatos contra la guerra.   -   Derechos de autor  "Свободная Бурятия"

 Alexandra Garmazhapova es de Buriatia, una provincia siberiana del este de Rusia. Es la líder de la Fundación "Buriatia Libre", creada poco después del inicio de la guerra en Ucrania.

Esta es una iniciativa de justicia étnica contra la guerra que comenzó con la publicación del video "Buriatos contra la guerra", al que respondió mucha gente. 

La fundación ofrece ayuda legal a los militares buriatos que no quieren luchar en Ucrania; y denuncia el racismo étnico y la xenofobia en Rusia.

Alexandra Garmazhapova describe a Euronews la situación:

Los militares buriatos fueron los primeros en ser arrojados al infierno de la guerra, supongo que el Kremlin simplemente no se preocupó por ellos, porque para ellos los buriatos no pertenecen al pueblo originario de Rusia.

Para nosotros era muy importante explicar que consideramos que esta guerra es xenófoba. En primer lugar, fueron las minorías nacionales las que se lanzaron al campo de batalla y esta guerra está relacionada principalmente con la falta de respeto a Ucrania, la falta de respeto a la cultura ucraniana, la falta de respeto a la lengua ucraniana y la falta de respeto a la soberanía ucraniana.

Así que, con la ayuda de algunas minorías étnicas, están intentando reprimir a otra minoría, en este caso y según el pensamiento ruso a los ucranianos. 

Consideramos importante indicar que los buriatos no son esbirros ni siervos de Vladimir Putin, y por ello decidimos grabar el vídeo "Buriatos contra la guerra". 

Recibimos casi inmediatamente muchos mensajes de los bur iatos, que nos escribieron que nos apoyan plenamente, que están muy contentos de que al menos alguien hable de ello. Y así, lo subrayamos, nos hemos convertido en la voz de los buriatos, que están privados de voz dentro del país.

Los familiares de los militares y los propios contratistas de guerra empezaron a escribirnos y a preguntar cómo podían rescindir su contrato si no querían ir a Ucrania.

También planteé la cuestión de la desnazificación de Rusia, hablé del racismo en Rusia, de la xenofobia. ¿De qué tipo de desnazificación de Ucrania estamos hablando? Crecí en San Petersburgo y desde la infancia me enfrenté a la xenofobia y al racismo allí, en Rusia. 

Al principio pensé que era sólo yo quien sufría esa disonancia interna, y cuando empecé a escribir sobre ello, vi que el mismo detonante funcionaba para muchas minorías étnicas en Rusia. La actitud de las minorías nacionales ante lo que ocurre en Ucrania es clara: entendemos a los ucranianos.

Muchas personas nos dicen que están en el mismo barco que los ucranianos. Todos hemos estado en la Unión Soviética y todos hemos oído que nuestras lenguas eran lenguas de campesinos. Todos sabíamos que éramos gente de segunda clase, porque para ser de primera hay que ser ruso. 

Así que el Kremlin no se explicó muy bien en relación con Ucrania, porque el Kremlin no entendía que estas minorías nacionales se asociaran con los ucranianos, porque son los oprimidos.