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La integridad territorial y las amenazas híbridas, los nuevos frentes que tendrá en cuenta la OTAN

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Por Santiago Martin Martinez
El presidente de EE.UU., Joe Biden, estrecha la mano del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, durante una mesa redonda en la cumbre de la OTAN
El presidente de EE.UU., Joe Biden, estrecha la mano del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, durante una mesa redonda en la cumbre de la OTAN   -   Derechos de autor  Susan Walsh/Copyright 2022 The Associated Press. All rights reserved

La OTAN incluirá por primera vez en su Concepto Estratégico la defensa de la “soberanía e integridad territorial” de los países aliados, por lo que la Alianza Atlántica cubrirá bajo su protección las ciudades españolas de Ceuta y Melilla. Esto quiere decir que, por primera vez que, el documento que guiará las acciones de la OTAN en la próxima década, reconocerá la necesidad de hacer frente a los problemas de seguridad presentes en la frontera sur.

El nuevo Concepto Estratégico sitúa a Rusia como la mayor amenaza militar y a China como la económica; pero también fija como objetivo la protección de la integridad territorial de sus países miembros. Este advierte que “nadie debería dudar” de la fuerza y la determinación de la OTAN para “defender cada pulgada del territorio aliado, preservar la soberanía y la integridad territorial de todos los aliados y prevalecer contra cualquier agresor”.

En la Guerra Fría, el concepto de agresión estaba claro, pero ahora surge el debate con nuevos tipos de amenazas
Félix Arteaga
Analista del Real Instituto Elcano

Todo esto forma parte de la estrategia de 360 grados que quiere llevar a cabo la Alianza para proteger todas sus fronteras. Félix Arteaga, analista del Real Instituto Elcano, afirma: “Este cambio en el nuevo Concepto Estratégico surge para hacer frente a las amenazas del flanco sur de la OTAN, como los conflictos en zonas como el Sahel con mucha inestabilidad y con focos de insurgencia terrorista y problemas de desarrollo, hambre, energía, migraciones”.

Es más, el Concepto Estratégico tanto al Sahel, como a Oriente Próximo y el Norte de África, como regiones de “interés estratégico” para la Alianza. En este listado, también están incluidos los Balcanes occidentales, el mar Negro o el Indo-Pacífico.

Ceuta y Melilla, fuera de la zona ambigua

Para los expertos, esta declaración supone una extensión del paraguas protector de la Alianza Atlántica a Ceuta y Melilla, ya que estaban en una situación ambigua. El tratado de Washington de 1949, que es el texto fundacional de la alianza, no incluye estos territorios, que son las fronteras terrestres españolas y exteriores europeas con el continente africano.

El artículo 6 del tratado define las limitaciones geográficas de la OTAN en caso de ataque “contra el territorio de cualquiera de las partes en Europa o en América del Norte, contra los departamentos franceses de Argelia contra el territorio de Turquía o contra las islas bajo la jurisdicción de cualquiera de las partes en la zona del Atlántico Norte al norte del Trópico de Cáncer”. Por lo tanto, en el caso de España, las islas Canarias sí que estarían incluidas, pero Ceuta y Melilla no.

Aunque el nuevo Concepto Estratégico no modifica el artículo 6, la Alianza Atlántica envía un mensaje político que favorecería al Gobierno español a pedir amparo en caso de amenaza.

La migración como amenaza híbrida

El artículo 5 especifica que ante una agresión contra una o varias de las partes, la organización responderá con las medidas que juzgue necesarias, “incluso el empleo de la fuerza armada” para restablecer la seguridad en la zona. 

Debido a la evolución de los conflictos armados, también surge el debate sobre qué es una agresión que permita aplicar o no este artículo. “En la Guerra Fría, el concepto de agresión estaba claro, pero ahora surge el debate con nuevos tipos de amenazas; como el lanzamiento de misiles balísticos o los ataques cibernéticos”, explica el analista.

Este nuevo tipo de ataques son denominados “amenazas híbridas” que son fenómenos que combinan ataques convencionales y no convencionales para desestabilizar un país. “Un ejemplo fue la crisis migratoria de hace unos meses, cuando Bielorrusia facilitó la entrada masiva de migrantes en los países de alrededor, generando serias amenazas para la seguridad europea”, declara Arteaga. Este es un instrumento de agresión híbrida porque emplea un fenómeno migratorio como un arma con el objetivo de desestabilizar a un país.

Este debate es uno de los asuntos que los líderes de la OTAN han tratado en la cumbre y que es de gran importancia para España. A partir de ahora, el nuevo Concepto Estratégico tendrá en cuenta como agresión a un país miembro la utilización de la inmigración o el uso de la energía como un instrumento de coacción

El texto califica de amenaza a quienes “desarrollan actividades malintencionadas en el ciberespacio y el espacio, promueven campañas de desinformación, instrumentalizan la inmigración o manipulan el suministro energético y emplean la coacción económica”. Para España, es importante que la OTAN considere el uso de las migraciones masivas en sus territorios del norte de África con la intención de desestabilizar al país como un asunto central.

Por qué Ceuta y Melilla no estaban incluidas en el Artículo 6

España entró en la OTAN en 1982, convirtiéndose en el país número 16 en formar parte de la Alianza Atlántica. Esto ocurre varias décadas más tarde de la creación de la OTAN, con unas bases fuertes y bien consolidadas. “En este momento, España debería haber abierto el debate sobre que territorios están incluidos y cuáles no; pero el país quería entrar y lo último que quería crear era un problema”, dice el analista.

Una década más tarde, en 1999, la OTAN actúa por primera vez fuera de su territorio. “Cuando empiezan las operaciones militares en los Balcanes la idea de que la OTAN solo actúa en los territorios definidos en el artículo 6 desaparece y España entiende que no hay ninguna restricción geográfica”, cuenta Félix Arteaga.

Para Arteaga, el debate está en que actores españoles que consideran que una modificación expresa del tratado para incluir Ceuta y Melilla aporta más garantías de disuasión para hacer frente a Marruecos. Este experto no está de acuerdo con esta postura. Opina que la necesidad de cambiar los estatutos de la Alianza significa dudar la propia capacidad de España.