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Frida Kahlo aún tiene mucho que decir

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Por Juan Carlos De Santos Pascual
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Autorretrato de Frida Kahlo, 'Diego y yo'
Autorretrato de Frida Kahlo, 'Diego y yo'   -   Derechos de autor  Matt Dunham/The Associated Press

El legado de Frida Kahlo continúa impactando al mundo. El fervor por sus obras llega hoy en día a países como Francia o Argentina. En París, por ejemplo, el Palacio de Galliera ha decidido abrir el armario de la artista para mostrarnos como sus diseños le servían como vía de escape en su turbulenta vida. 

Años marcados por los distintos episodios que la fueron destruyendo físicamente, hasta el momento en el que quedó en silla de ruedas. Sus enseres personales nos muestran como era esa persona que también lidiaba con sus convicciones políticas o su identidad de género, no binario, en los años 20.

Circe Henestrosa, es curadora de la exposición 'Las apariencias engañan: Los vestidos de Frida Kahlo' que se expone en París. "Su forma de pintar y su forma de vestir siempre fue muy vanguardista y lo que ella representa, todos estos símbolos de diversidad es lo que la hacen tan relevante hoy, porque sigue hablando a muchísimos públicos", destaca la curadora.

Frida Kahlo sufrió una turbulenta vida a nivel emocional. Episodios de abortos o infidelidades como las que vivía cuando estaba con Diego la fueron destrozando a nivel mental. Una sensación que se puede apreciar al observar la obra que ahora también se expone en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires: 'Diego y Yo'.

"Entonces se ve, lágrimas en los ojos, como el pelo envuelve su cuello, como estrangulándola y a pesar de todo el dolor que le produce Diego en esa supuesta relación, en la frente fría hay un retrato de Diego Rivera con el tercer ojo, son absolutamente inseparables", apunta el fundador del museo y coleccionista, Eduardo Constantini.

Gracias al fundador del museo, que adquirió esta multimillonaria pintura, el visitante puede admirar esta obra que estuvo fuera del circuito durante 24 años. Es la única obra de la artista que se exhibe en América del Sur y uno de los 55 retratos que ella pintó de ella misma, la persona a la que mejor conocía.