La inflación disparada en Alemania obliga a parte de la clase media a empeñarse para sobrevivir

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Por Ana Buil Demur
Un supermercado.
Un supermercado.   -   Derechos de autor  Andres Kudacki/AP Photo

Con los precios por las nubes, la clase media en Alemania busca cómo sobrevivir. Las casas de empeño se han convertido en una solución de urgencia. Hay unas 250, repartidas por todo el país, que ofrecen 'préstamos' rápidos, a cambio del depósito de los bienes acordados.

"Es demasiado. Ya no puedes permitirte nada. Ir al supermercado es un desastre. También tengo niños a los que debo cuidar. Así que debo entregar mi preciada aspiradora", dice Denise, clienta en una casa de empeño.

"Al igual que un banco, una casa de empeño es un indicador de la situación económica de un país", explica Nikolaus Bode, prestamista.

Y esa situación no es buena, dada la multitud. Solicitar un préstamo a un banco no es posible para todos y cuesta tiempo. Aquí, el dinero es inmediato. Se deja algo de valor como garantía y se puede recuperar unos meses después, pagando intereses y costes de almacenamiento.

"Nunca habíamos visto un tal aumento. A menudo teníamos más clientes, como durante la crisis financiera. Pero no como ahora. Son tiempos muy difíciles", señala Nikolaus Bode, prestamista.

Los asalariados medios y la llamada clase media recurren cada vez más a este tipo de solución. Como el Sr. Blumenthal, quien recientemente tuvo que cerrar su restaurante.

"Tengo obligaciones que tengo que saldar, a final de mes. Necesito 8.000 euros", cuenta Peter Blumenthal, empresario.

El Sr. Blumenthal deja su coche al prestamista Bode, a cambio de dinero en efectivo.

Reconoce que nunca pensó estar en una situación así, en la que la casa de empeño es el último recurso.

"Si todavía tienes algo que empeñar", añade.

Fuentes adicionales • NLNOS