El plan se basó en las lecciones aprendidas en el zoológico de Palm Beach, donde los animales aprenden a colaborar de forma voluntaria en su propio cuidado.
Encerrar a un rinoceronte salvaje en un estrecho pasillo para ponerle gotas en los ojos puede parecer un plan absurdo. Pero si algo es absurdo y funciona, merece la pena asumir el riesgo.
Expertos en comportamiento animal que colaboran con el Palm Beach Zoo & Conservation Society de Florida viajaron a África en agosto para ayudar a un rinoceronte blanco en peligro de extinción con una infección ocular parasitaria potencialmente mortal.
Daniel Terblanche, responsable de seguridad en Imvelo Safari Lodges, aseguró que a nadie en Zimbabue se le habría ocurrido ese plan.
"Créame, a nosotros no se nos ocurrió, nos parecía una idea completamente disparatada", dijo Terblanche. "Pero si no probábamos todo lo posible para arreglar la situación, creo que nos habríamos metido en un buen problema."
'Un rinoceronte ciego es un rinoceronte muerto'
En los alrededores del Parque Nacional Hwange de Zimbabue, la Community Rhino Conservation Initiative (fuente en inglés), con el apoyo de Imvelo Safari Lodges, trabaja con las comunidades locales para reintroducir rinocerontes blancos del sur en tierras comunales por primera vez en la historia del país.
La directora ejecutiva y presidenta del Palm Beach Zoo, Margo McKnight, visitaba la zona el año pasado cuando el director general de Imvelo Safari Lodges, Mark Butcher, le explicó que un problema de salud de un macho de rinoceronte llamado Thuza podía poner en peligro el futuro del programa.
"Este rinoceronte tenía los ojos ensangrentados. Se los frotaba", relató Butcher. "Y yo veía la posibilidad de que este animal perdiera la vista. Y hablamos de un proyecto piloto con una visión fantástica para el futuro de la conservación en toda África."
Thad y Angi Lacinak, fundadores de la consultora de comportamiento y bienestar animal Precision Behavior, viajaron a Zimbabue para trabajar con los guardas antifurtivos. Diseñaron un plan basado en las lecciones aprendidas en el Palm Beach Zoo, donde se enseña a los animales a participar de forma voluntaria en sus propios cuidados.
"Con tan pocos animales en esta zona de África, era esencial salvarlos a todos", explicó Angi Lacinak. "Así que cuando nos llamaron y dijeron que Thuza iba a perder el ojo, pensamos que un rinoceronte ciego es un rinoceronte muerto. Fuera cual fuera el esfuerzo, íbamos a ir allí e intentarlo."
Enseñar a los animales a participar de forma voluntaria en sus cuidados
La idea era atraer a Thuza a un espacio muy estrecho con su comida favorita y después acostumbrarlo al contacto humano y a que le echasen agua en la cara.
"En aproximadamente una semana ya le poníamos las gotas directamente en los ojos mientras se quedaba quieto", contó Lacinak. "Y al cabo de dos semanas habíamos transmitido esa técnica no solo a Daniel, que estaba al frente de los guardas, sino también a los propios guardas."
El estado de conservación del rinoceronte blanco del sur figura como casi amenazado, con unos 16.000 ejemplares viviendo en libertad. La caza furtiva y la pérdida de hábitat siguen siendo amenazas importantes. Así que, aunque Thuza y otros rinocerontes continúan enfrentándose a riesgos en su hábitat natural, al menos los ojos de este animal han quedado protegidos.
"Consiguen administrarle la medicación en los ojos todos los días de forma constante", afirmó Lacinak. "Y los rinocerontes están prosperando, ahora se sienten muy seguros de que esto ha resuelto el problema."