La caída de 'El Mencho' abre un nuevo escenario para el CJNG: un cártel descentralizado, con modelo de franquicia criminal y presencia internacional, que podría sobrevivir a la ausencia de su líder.
La caída de Nemesio Oseguera Cervantes, alias 'El Mencho', no es solo un éxito policial para el Gobierno de Claudia Sheinbaum y la Administración de Donald Trump; es el fin de una era para el narcotráfico tradicional.
El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha dejado de ser una banda de sicarios para convertirse en una estructura descentralizada que, según los expertos, podría sobrevivir perfectamente a la ausencia de su fundador.
Un modelo de negocio "atado y bien atado"
Carlos Malamud, investigador principal del Real Instituto Elcano y catedrático de Historia de América, destaca que la gran diferencia del CJNG con sus predecesores es su capacidad para operar de forma polifacética.
"A diferencia del pasado, donde los cárteles tradicionales estaban centrados en el narcotráfico, hoy han diversificado su actividad y participan prácticamente en todos los mercados ilícitos", explica Malamud en una entrevista con 'Euronews'. Esta "poliactividad" permite al cártel no depender de un solo producto, como el fentanilo o la cocaína, sino controlar rutas, cobrar extorsiones y gestionar mercados locales.
Para el investigador, la estructura actual es un reflejo de una visión estratégica: "El cártel se dio cuenta de que una actividad más descentralizada era más efectiva". Esta arquitectura operativa sugiere que el grupo podría haber previsto la sucesión. Malamud recurre a la historia para plantear una duda razonable sobre si, como en las dictaduras férreas, el relevo está "atado y bien atado" mediante un liderazgo colegiado que evite la fragmentación interna.
La sombra de 'El Menchito' y la crisis sucesoria
A pesar de la estructura descentralizada, el nombre de Rubén Oseguera González, conocido como 'El Menchito', sigue sobrevolando cualquier análisis de futuro. El hijo de 'El Mencho', extraditado a Estados Unidos en 2020 y protagonista de varios juicios en Washington por narcotráfico y uso de armas de fuego, representaba el relevo natural de la "sangre". Sin embargo, su situación judicial en suelo estadounidense lo mantiene alejado del control operativo directo.
Esta ausencia de los herederos directos en el territorio mexicano es lo que podría abrir la puerta a lo que Malamud define como "liderazgos alternativos que querrán imponerse de forma violenta". Si no existe una figura con el peso simbólico de los Oseguera, el cártel podría enfrentarse a una guerra interna entre sus distintos "brazos armados" o facciones regionales.
Tecnología punta: el cártel que "arrienda" su marca
El uso de drones y vehículos blindados de fabricación artesanal (conocidos como 'monstruos' en México) no es solo una táctica de guerra, sino un mensaje político. "Utilizan tecnología punta: drones, inteligencia artificial... cuentan con los recursos para contratar a ingenieros y especialistas", afirma Malamud. Esta capacidad tecnológica les permite ocupar "huecos que el Estado no ocupa", instalándose en zonas donde el aparato del Gobierno es insuficiente.
Además, el CJNG ha perfeccionado un modelo de franquicia. En lugar de enviar a sus propios hombres a cada rincón, permiten que bandas locales utilicen sus siglas y métodos a cambio de una parte de los beneficios. Es un sistema que Malamud compara con una integración regional que los propios gobiernos de América Latina no han logrado: "Los cárteles interactúan entre sí de manera eficaz mientras los Gobiernos siguen haciendo cada uno la guerra por su cuenta".
El 'lejano Oeste' llega a los puertos europeos
Aunque el objetivo principal de la organización es la frontera norte, su impacto en Europa es cada vez más evidente. Malamud alerta sobre la globalización del fenómeno, donde cárteles mexicanos subcontratan funciones a mafias balcánicas para operar en el Viejo Continente. "La actividad del narcotráfico está afectando a sociedades europeas. Basta ver lo que pasa en puertos como Róterdam o Amberes, que cada vez se parecen más al lejano Oeste", advierte el experto.
La colaboración con el Gobierno de Donald Trump ha sido "sumamente efectiva" en términos de inteligencia, pero el desafío para Europa es ahora técnico y social. La degradación de la seguridad en las fronteras de Países Bajos y Bélgica es la prueba de que el CJNG y sus aliados han sabido saltar el Atlántico, convirtiendo el crimen organizado en un desafío global que no se detiene con la captura de un solo hombre.