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Análisis: Andalucía consolida el nuevo ciclo político con un PP ganador sin mayoría y un PSOE débil

Juan Manuel Moreno Bonilla, durante la convocatoria de elecciones anticipadas en Andalucía el pasado 23 de marzo
Juan Manuel Moreno Bonilla, durante la convocatoria de elecciones anticipadas en Andalucía el pasado 23 de marzo Derechos de autor  Junta de Andalucía
Derechos de autor Junta de Andalucía
Por Javier Iniguez De Onzono & Euronews en español
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La jornada del domingo cierra un ciclo electoral regional en España tras cuatro comicios desde 2025 en el que se repiten tres cadencias: la dependencia del Partido Popular con sus socios de Vox para gobernar, los malos resultados del PSOE y el auge del soberanismo en la izquierda.

Las elecciones al Parlamento de Andalucía cierran un nuevo ciclo electoral autonómico en el conjunto de España -tras los comicios en Extremadura, Castilla y León y Aragón celebrados desde 2025- en el que vuelve a repetirse una serie de patrones.

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El letimotiv más evidente es, en primer lugar, las victorias incontestables de las filiales autonómicas del conservador Partido Popular, que obtienen no obstante resultados insuficientes para gobernar en solitario y se ven ante la necesidad de pactar con la formación ultraderechista de Vox en las cuatro autonomías -salvo sorpresa mayúscula en Andalucía- para gobernar.

Segundo: el fracaso de la concurrencia de dos exministras socialistas del Gobierno de Pedro Sánchez (Pilar Alegría con respecto a las Cortes aragonesas y la anterior vicepresidenta primera, María Jesús Montero, ante el hispalense Palacio de San Telmo), provocando una caída electoral hasta su suelo electoral histórico en escaños.

El candidato del PSOE extremeño afectado por un caso de corrupción e impuesto por Moncloa, el ya dimitido Miguel Ángel Gallardo, bajó de 28 a 18 escaños en el que también era considerado un feudo histórico socialista. En cambio, en el caso de la más conservadora Castilla y León y bajo la concurrencia del antiguo alcalde de Soria, Carlos Martínez, el PSOE subió en dos escaños y en votos.

Tercero: la fuerza de las izquierdas soberanistas o regionalistas allá donde han concurrido frente al fracaso de otras opciones de izquierdas de ámbito estatal. Chunta Aragonesista consiguió doblar su representación parlamentaria y Adelante Andalucía cuatriplica sus resultados desde anoche: pasa de dos a ocho escaños, replicando la tendencia en otras partes del Estado como en Galicia con el Bloque Nacionalista Galego o en el País Vasco con EH Bildu.

¿Son, por tanto, perfectamente homologables los resultados andaluces a la tendencia del resto del Estado español? Como siempre, hay matices a tener en cuenta.

"O mayoría absoluta o líos": La gestión de las expectativas del PP

El candidato de los populares en Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, cumple con el guion previsto y revalida la presidencia de la Junta. O casi. Muchas encuestadoras de prestigio en España como GAD3, Sociométrica o 40db veían factible que el presidente mantuviese su mayoría absoluta anterior, pero su descenso en cinco escaños pese a obtener un aumento de votantes -tal vez debido al auge generalizado en la participación- no ha resultado suficiente.

Moreno Bonilla, considerado como un representante del ala moderada dentro del PP, había repetido durante toda la campaña electoral que no conseguir la absoluta supondría "líos", en una clara referencia a Vox. Un escenario al que ahora tendrá que enfrentarse, salvo sorpresa mayúscula, al igual que sus homólogos en Aragón, Castilla y León y Extremadura.

"Su objetivo era la mayoría absoluta y no pasaba por otro escenario", explica José María Ramírez Dueñas, profesor de Sociología de Encuestas y Opinión Pública de la UNED. "La idea de perder la mayoría absoluta se planteaba desde un fracaso cuando era una de las posibilidades. No era una posibilidad muy realista el sentido que las encuestas decían que aproximadamente un 70% de probabilidad había de que la consiguiera. Pero existía esa posibilidad de no tenerla".

El PSOE-A desciende a su sótano electoral en su antiguo feudo

Médica de formación y antigua consejera de la Junta en tiempos de bonanza socialista, María Jesús Montero ha reconocido los malos resultados de su partido (aumenta en votos pero desciende en dos escaños, al igual que el Partido Popular) tras renunciar a su puesto como vicepresidenta primera para concurrir -apresuradamente- en su tierra natal, bastión histórico del PSOE hasta que llegó Moreno Bonilla y con más de 40 años de Gobierno hasta 2019.

"[Era] el momento más inadecuado, es decir: una ministra de Hacienda negociando una una negociación autonómica, encima poco valorada (...) es decir, no era la mejor candidata. Para que haya un cambio de gobierno, en Andalucía se va a requerir que el PSOE renueve estructuras, ponga un candidato interesante y agrupe y sea capaz de movilizar a mucha gente que se ha ido al PP. Esto es innegable", defiende Ramírez.

No obstante, tanto este especialista como Santiago Delgado Fernández, decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad de Granada, no creen que se haya producido una 'derechización' de la sociedad andaluza en los últimos ocho años.

"La media ideológica de los andaluces está en 5,20. La izquierda suma un 36%, la derecha un 27% y el centro un 34%. Estos datos no son muy distintos de los que había en 2022. En consecuencia, se puede decir que la sociedad andaluza sigue siendo equilibrada y moderada (...) Es la población que se ubica en el centro la que termina por determinar hacia donde se inclina la balanza electoral", apunta Delgado mediante datos que ofrece el Centro de Estudios Andaluces.

La izquierda soberanista vuelve a dar la sorpresa demoscópica con Adelante Andalucía

El partido fundado por la excandidata de Podemos, Teresa Rodríguez, ya retirada de la política y que durante la jornada electoral anunció un diagnóstico de cáncer a través de las redes, es uno de los claros vencedores de la noche al cuadruplicar sus anteriores resultados. Pero, ¿por qué se repite ese patrón de éxito -moderado, al no alcanzar la llave de la gobernabilidad o superar al PSOE- de las fuerzas regionalistas e independentistas de izquierdas a lo largo del territorio nacional? ¿Qué otros hechos en la política y sociedad andaluza podrían haber favorecido este buen resultado?

"En primer lugar, existe una creciente demanda de representación política más próxima, capaz de articular identidades territoriales específicas y de defender agendas propias que a menudo no encuentran un encaje claro en los grandes partidos de ámbito estatal", defiende Delgado.

"Adelante Andalucía ha sabido además conectar con una tradición andalucista que, pese a no haber tenido en las últimas décadas un vehículo político dominante, sigue presente en el imaginario colectivo (...). A ello se suma un elemento generacional clave. El liderazgo y el estilo comunicativo del candidato han aportado una notable frescura, especialmente visible en su capacidad de conectar con segmentos jóvenes del electorado".

Esto último, la capacidad de permeabilización entre las nuevas generaciones de andaluces, es algo que ha reconocido la propia María Jesús Montero esta mañana ante los micrófonos de la 'Cadena SER' como un reto pendiente de los socialistas.

Vox se estanca y Moreno pierde la transversalidad

El crecimiento de Vox en Andalucía ha sido prácticamente plano respecto a las anteriores autonómicas: apenas mejora cuatro décimas porcentuales y consolida la sensación de haber alcanzado un techo electoral en la comunidad, pero a pesar de todo se ha convertido en la llave para que Moreno vuelva a gobernar.

El decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad de Granada, Santiago Delgado Fernández, considera que la formación de Santiago Abascal atraviesa ahora "una fase de consolidación más que de crecimiento", especialmente porque el PP ha logrado resistir el desgaste de ocho años de Gobierno y porque Vox "ya no es percibido como una opción totalmente nueva" por parte del electorado.

En comparación con otras autonomías, el avance andaluz de la ultraderecha resulta además mucho más limitado. Mientras Vox creció alrededor de cuatro puntos en Asturias y Extremadura o cerca de seis en Aragón, en Andalucía su margen de mejora parece más reducido, en parte porque partía ya de un suelo elevado. Delgado apunta además que el futuro inmediato de la formación dependerá de cómo gestione su nueva posición de fuerza en el Parlamento andaluz y de si opta por facilitar o tensionar la gobernabilidad.

Ese nuevo equilibrio parlamentario amenaza también una de las principales fortalezas políticas de Juanma Moreno: su imagen de moderación y transversalidad. El profesor de Sociología de la UNED José María Ramírez Dueñas sostiene que el presidente andaluz afronta ahora un escenario más complejo al verse obligado a entenderse con Vox para seguir gobernando. "Va a romper esta imagen de moderado, esta imagen de transversal", señala el politólogo, que interpreta la pérdida de la mayoría absoluta como un retroceso político para el dirigente popular pese a haber vuelto a ganar las elecciones.

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