La última operación militar de Islamabad se produce tras meses de enfrentamientos fronterizos y provoca una escala bélica considerable que alcanza la capital de Afganistán, controlado por completo por los fundamentalistas religiosos desde el verano de 2021.
Pakistán ha lanzado este viernes varios ataques contra las principales ciudades de Afganistán, incluida la capital, Kabul. Su ministro de Defensa afirma que a su país se le ha acabado la "paciencia" y que ahora existe una "guerra abierta".
Los hechos se producen después de que las fuerzas afganas atacaran a las tropas fronterizas paquistaníes el jueves por la noche en represalia por anteriores ataques aéreos paquistaníes del domingo en zonas fronterizas afganas, aunque las hostilidades llevan meses repitiéndose en la frontera común.
En una publicación publicada el viernes en X, el ministro Khawaja Mohammad Asif también escribe que los talibanes han convertido Afganistán "en una colonia de India" (un mensaje destinado a justificar la guerra ante la ciudadanía pakistaní, dado el rechazo generalizado contra la nación hindú) y que han comenzado a "exportar el terrorismo".
Pakistán ha acusado con frecuencia a la vecina India de respaldar al proscrito Ejército de Liberación Baluchí y a los talibanes paquistaníes, acusaciones que Nueva Delhi niega. Las relaciones entre ambos países se han deteriorado en los últimos meses, con los pasos fronterizos terrestres prácticamente cerrados desde unos mortíferos enfrentamientos en octubre en los que murieron decenas de personas.
Pakistán acusa a Afganistán de no actuar contra los grupos militantes que llevan a cabo atentados en Pakistán, lo que el Gobierno talibán niega. Tras un alto el fuego inicial mediado por Qatar y Turquía se celebraron varias rondas de negociaciones, pero los esfuerzos no han dado lugar a un acuerdo duradero.
Meses de violencia fronteriza
En los últimos meses se han producido una serie de atentados suicidas mortales en Pakistán y Afganistán. Entre ellos, uno contra una mezquita chií en Islamabad en el que murieron al menos 40 personas y que fue reivindicado por el Estado Islámico.
La sección regional del grupo militante, Estado Islámico-Jorasán, también reivindicó un atentado suicida mortal en un restaurante de Kabul el mes pasado. Tras repetidos incumplimientos del alto el fuego inicial, Arabia Saudí intervino este mes, mediando en la liberación de tres soldados paquistaníes capturados por Afganistán en octubre.
En octubre de 2023, Pakistán puso en marcha una amplia campaña de represión para expulsar a migrantes sin papeles, instando a los que se encontraban en el país a salir por su propia voluntad para evitar ser detenidos y deportados. Irán también inició una campaña de represión contra los migrantes casi al mismo tiempo.
Desde entonces, millones de personas han cruzado la frontera con Afganistán, incluidas las que nacieron en Pakistán hace décadas y habían construido sus vidas y creado empresas allí. Solo el año pasado, 2,9 millones de personas regresaron a Afganistán, según la agencia de la ONU para los refugiados, y cerca de 80.000 lo han hecho en lo que va de año.