En el marco del Mobile World Congress, tanto el presidente Pedro Sánchez como el rey Felipe VI hicieron un llamamiento al diálogo y reclamaron a EE.UU. e Israel que respeten "la legalidad internacional", si bien evitaron expresar su apoyo al "odioso" régimen iraní.
Después de que Estados Unidos e Israel lanzaran una ofensiva sin precedentes contra Irán este pasado fin de semana, España redobló el domingo su llamamiento a una desescalada en Oriente Medio y a buscar una salida diplomática al conflicto, en sendos mensajes lanzados al unísono por parte del jefe del Estado y del presidente del Gobierno durante la inauguración del Mobile World Congress, en Barcelona.
El rey Felipe VI alertó del "riesgo de escalada regional", así como de "consecuencias impredecibles", y pidió la "máxima moderación en el uso de la fuerza" para evitar "una situación caótica y una represión descarada". En su discurso, subrayó la necesidad del "respeto por la vida de los civiles y la búsqueda de una salida diplomática a esta lógica actual de confrontación".
"Mientras hablamos, Oriente Medio se desliza de nuevo hacia una coyuntura crítica, con un claro riesgo de escalada regional y consecuencias impredecibles", afirmó el monarca, que hizo un llamamiento a "restablecer el diálogo en una búsqueda honesta de la paz".
Por su parte, el presidente Pedro Sánchez rechazó las "falsas disyuntivas" y subrayó que España "lo tiene claro" ante una "encrucijada" entre "guerra o paz, progreso o retroceso, futuro o pasado". "Se puede estar en contra de un régimen odioso como el iraní y, a la vez, en contra de una intervención militar injustificada", sostuvo.
El jefe del Ejecutivo denunció "el peligroso precedente de recurrir sistemáticamente a la fuerza fuera de la legalidad internacional" y advirtió de que el ataque "unilateral" de Estados Unidos e Israel contra Irán provoca "víctimas inocentes" y sume a la región "en un terror que genera incertidumbre e inestabilidad global".
En declaraciones previas, Sánchez calificó el ataque de "un atropello a la legalidad internacional", aunque dejó claro que España "rechaza y repudia" a un régimen "absolutamente totalitario y cruel". "No se puede imponer la ley del más fuerte", afirmó, al tiempo que hizo "un llamamiento a la desescalada, al respeto al derecho internacional".
El presidente insistió en que la violencia solo traerá "más violencia" y defendió que la política debe servir para "aportar soluciones", una postura que aseguró que España mantendrá junto al conjunto de la Unión Europea.