La muerte de Jameneí ha abierto una brecha en la verticalidad de la teocracia persa. Los analistas se cuestionan si la oleada de Shaheds que están recibiendo Estados Unidos e Israel parte de una estrategia descentralizada ya planificada o es fruto del caos.
Los ataques de Irán durante las primeras 72 horas de combate, tras los primeros bombardeos por parte de Israel y Estados Unidos, se han centrado en gran medida en el uso de aviones no tripulados y ataques con misiles a pequeña escala.
Por el momento se desconoce si esto parte de una planificación deliberada o está siendo provocado por la ruptura del sistema de mando y control tras la muerte del líder político-espiritual del país, el ayatolá Jamenei, entre otros altos cargos sin confirmar.
Irán ha utilizado ataques intermitentes en su guerra en curso con Israel y los Estados Unidos, en lugar de disparos intensos y continuos. Estos han incluido oleadas de drones suicidas tipo Shahed-136, que son básicamente misiles de crucero poco sofisticados, acompañados de ataques esporádicos con misiles balísticos.
Los expertos sugieren dos escenarios para este patrón. En primer lugar, que los ataques esporádicos puedan haber alentado a los comandantes sobre el terreno a actuar de manera independiente. Una segunda posibilidad es que, al igual que en la guerra de Ucrania, Irán podría usar armas baratas para agotar los escudos antimisiles de defensa aérea del enemigo y abrir el camino a ataques más graves. Syed Kushal, del Instituto Real de Servicios Aliados de Gran Bretaña, cree que el objetivo podría ser "tragarse los misiles interceptores".
¿Existe una descentralización del mando iraní?
William Alberke, investigador principal del Foro del Pacífico, cree que, dado que Irán estaba preparado para la posibilidad de que Estados Unidos intentara destituir a sus líderes, es posible que ya haya descentralizado sus operaciones. En esta estructura, los comandantes reciben objetivos específicos y órdenes para atacar de forma independiente en las oportunidades apropiadas.
El uso generalizado de drones tiene varias razones tácticas pero, básicamente, estos son más pequeños y fáciles de esconder. Si bien Estados Unidos e Israel buscan activamente sus arsenales y lanzadores de misiles balísticos, los camiones que transportan vehículos aéreos no tripulados pueden superar con mayor facilidad los recorridos de vigilancia.
Mick Ryan, general retirado del Ejército australiano, por otro lado, cree que el elevado volumen de estas armas aumenta las probabilidades de que al menos una de ellas cruce la barrera de defensa, ya que ningún sistema de defensa funciona al 100%.
A pesar de contar con sistemas defensivos como el Patriot, el Todd y las armadas estadounidenses, muchas armas iraníes han alcanzado sus objetivos en la cuenca del Golfo Pérsico. El cuartel general de la Quinta Flota de la Marina de los Estados Unidos en Bahréin fue blanco de varios misiles balísticos y aviones no tripulados.
El Comando Central de los Estados Unidos, CENTCOM, también confirmó que tres soldados estadounidenses murieron y otros cinco resultaron gravemente heridos durante la operación. Irán aún no ha utilizado opciones como los submarinos, las lanchas rápidas con misiles antibuque y las minas navales para atacar embarcaciones militares o civiles, herramientas que podrían provocar una escalada de las tensiones en etapas posteriores.