La cancelación de la entrega de un sistema de misiles navales, así como de los componentes del lanzador, se habían destinado al programa de buques de combate litoral de Malasia en virtud de un acuerdo firmado en 2018.
Malasia reclama una indemnización de más de 251 millones de dólares (216 millones de euros) a una empresa noruega por la anulación de un acuerdo de suministro de un sistema de misiles para nuevos buques de guerra, según ha informado este martes el ministro de Defensa.
Mohamed Khaled Nordin ha declarado que el Gobierno ha enviado una notificación a Kongsberg Defence & Aerospace exigiendo una compensación por los "costes directos e indirectos" de la decisión de Noruega de revocar las autorizaciones de exportación del sistema de misiles, lo que ha desencadenado una disputa diplomática.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Oslo ha confirmado "que se han revocado ciertas licencias relacionadas con la exportación de tecnología específica de defensa a Malasia". Esto se debe "únicamente a la aplicación por parte de Noruega de la normativa sobre control de exportaciones y es lamentable que afecte a Malasia", declaró el ministerio, añadiendo que no podía hacer comentarios sobre contratos individuales.
La medida ha bloqueado la entrega del sistema de misiles de ataque naval, así como los componentes del lanzador que se habían destinado al programa de buques de combate litoral de Malasia según los términos de un acuerdo de 2018.
Mohamed Khaled ha declarado ante los periodistas en el astillero naval de Lumut, a unos 160 kilómetros de la capital, Kuala Lumpur, que Malasia persigue un total de más de 1.000 millones de ringgit (216 millones de euros) en compensación, además de los costes indirectos.
El primer ministro malasio, Anwar Ibrahim, declaró la semana pasada que había planteado su "vehemente objeción" en una llamada telefónica con su homólogo noruego, Jonas Gahr Støre, y calificó la decisión de "unilateral e inaceptable". Anwar advirtió de que la decisión "tendrá graves consecuencias para la preparación operativa de la Defensa de Malasia y el programa de modernización del Buque de Combate Litoral (LCS)".
El programa LCS, aprobado por primera vez en Malasia en 2011 con un contrato inicial por valor de 6.000 millones de ringgit, era para seis buques. El acuerdo, plagado de acusaciones de mala gestión y costes crecientes, se relanzó en 2023 tras una revisión gubernamental, con la reducción del número de buques a cinco.
La entrega del primer buque, prevista para agosto, se ha aplazado hasta diciembre debido a los retrasos en la entrega de equipos y a los trabajos de reparación en curso, según informan funcionarios a los medios de comunicación locales. Mohamed Khaled declaró que la decisión de Noruega había suscitado dudas sobre la "fiabilidad del compromiso internacional" de los socios de defensa, especialmente en lo que respecta a los países occidentales y los miembros de la OTAN.
"Lo que nos ha ocurrido no es sólo una cuestión de adquisiciones de defensa... sino que refleja un problema mayor, a saber, una erosión de la confianza entre los países en materia de relaciones internacionales", afirmó. "Lo que ha hecho Noruega puede ser emulado o hecho por otros países".
Los medios de comunicación locales informaron de que Mohamed Jaled se reunirá con su homólogo noruego, Tore O. Sandvik, en Singapur a finales de este mes, durante el foro anual de defensa Diálogo Shangri-La.