El campo de concentración nazi, donde unos 50.000 deportados realizaron trabajos forzados, está siendo estudiado y restaurado para reconstruir la vida cotidiana del lugar. Al finalizar las obras, abrirá al público como espacio de memoria.
¿Y si las paredes pudieran seguir hablando? En los Vosgos alsacianos, la cocina del antiguo campo de concentración nazi de Natzweiler-Struthof es actualmente objeto de excavaciones arqueológicas.
Entre 1941 y 1944, 50.000 deportados fueron obligados a realizar trabajos forzados en este lugar. En este largo barracón de madera, construido por deportados en 1942, se preparaban las comidas.
Hoy el edificio está siendo estudiado y restaurado con vistas a una futura apertura al público.
Como el edificio de la cocina fue saqueado tras la guerra, apenas queda nada en su interior. Entre los pocos objetos hallados hay un pequeño frasco de vidrio, unos botones y un peine. Además, documentos de archivo han revelado que algunos deportados habrían escondido objetos en las paredes.
Las tablas de madera que forman las paredes del barracón se retirarán y numerarán una a una con sumo cuidado para ser restauradas. Después se volverán a colocar en su lugar de origen.
La restauración del lugar debe prolongarse hasta finales de 2027, antes de su apertura al público como espacio de memoria.