Un día tienen cama, sofá y un rincón en la casa, alguien que les llena el cuenco de comida y agua. De pronto lo pierden todo y muchos acaban abandonados en la carretera o ante una protectora o una perrera municipal.
Ziro y Mike vivieron toda su vida en un hogar feliz. A los dos les bastaban agua, comida y tener a sus dueños cerca. Ambos vivían solos con unos dueños ya mayores. Eran la compañía unos de otros. No se conocían, no compartían las mismas calles en los paseos, pero al final de su vida acabaron compartiendo la misma casa, la de SOS Animal. En ambos casos, los dueños no dejaron ningún documento que indicase el futuro de sus amigos, lo más probable es que no supieran que podían hacerlo. Así, su futuro fue decidido por un familiar que optó por dejarlos en la calle.
Ziro empezó a deambular por las calles de Setúbal, fue atropellado y agredido, y sufrió lesiones graves en la boca. Mike era una bomba de relojería, una enfermedad cardíaca condicionaba su día a día y, pese a la buena voluntad de las vecinas, amigas de su dueña, no conseguían ayudarle como necesitaba. Se quedó en SOS Animal hasta que falleció. Ziro sigue en la asociación a la espera de adopción.
El abandono de un animal en Portugal es un delito, castigado por la ley desde 2014 con penas de prisión de hasta seis meses o con multas de hasta 60 días (fuente en portugués), pero no siempre es posible hacer justicia. Sandra Duarte Cardoso, médica veterinaria y presidenta de SOS Animal, ha librado numerosas batallas en defensa del bienestar animal.
“El chip [de los animales de compañía] está registrado a nombre de la persona que ha fallecido, por tanto el expediente sancionador se dirige a esa persona”, explica. “Hasta la fecha, de todas las denuncias que hemos presentado, porque quien hereda el patrimonio debería heredar también los animales, ninguna ha prosperado, así que nadie ha sufrido consecuencias por echar a la calle al perro o al gato de su madre o de su padre”, afirma en una entrevista a Euronews.
Este sábado, día 15 de agosto, se celebra el Día Internacional del Animal Abandonado, una realidad muy presente en Portugal y, por desgracia, agravada en la época estival. “Nadie piensa en cambiar de país o de casa y dejar a sus hijos atrás, o entregarlos a una organización, pero con los animales sí lo hacen”, lamenta Sandra Duarte Cardoso, que lidia con esta situación a diario.
En Portugal, la implantación de microchip en los perros se convirtió en obligatoria en 2008 y en los gatos en 2022, una medida adoptada para combatir el abandono animal. Sin embargo, la norma se incumple con frecuencia y, por sí sola, no parece haber reducido el abandono de animales de compañía.
La presidenta de la organización SOS Animal distingue dos tipos de casos: “existen las renuncias, cuando las personas entregan a sus animales y buscan una solución para aquel con el que ya no quieren o no pueden quedarse, y el abandono, que es cuando simplemente abren la puerta del coche y dejan al animal, o lo meten en una bolsa y lo dejan en la puerta de una asociación”, explica.
La Guarda Nacional Republicana (GNR) advirtió en un comunicado a finales de julio de que, entre 2024 y el primer semestre de 2026, se registraron más de 2400 delitos y, en este contexto, fueron detenidas 28 personas en todo el territorio nacional.
Según la autoridad, los meses de julio y agosto concentran el mayor número de casos, con 142 situaciones (38,1% del total anual), vinculadas a los desplazamientos de las personas por vacaciones.
SOS Animal, Organización No Gubernamental de Ambiente, constituida formalmente en 2007, tiene como misión proteger y defender a los animales y su hábitat. Además de la clínica veterinaria, cuenta con un Santuario que actualmente no tiene dirección pública. Fue allí donde, durante algún tiempo, llegaron a dejar animales a diario. “Al principio arrojaban animales dentro. Recuerdo el caso de un perro recién nacido de cuatro semanas que fue lanzado junto a otros perros que estaban sueltos aquí, una cabra que se rompió las patas y gatos que eran 'el pan nuestro de cada día'”, recuerda con horror.
Para Sandra Duarte Cardoso, existe un grave problema de “educación cívica” en la relación con los animales y no entiende cómo personas capaces de generar vida pueden “descartar otra vida”.
“En nuestro país, el abandono está normalizado”, comienza diciendo, al describir los correos diarios que recibe la asociación, con personas que amenazan a la ONG con que abandonarán a sus animales si esta no se hace cargo de ellos. “Están tan perfectamente cómodos con esta opción que la utilizan como chantaje. Cuando nadie, en su sano juicio, dice: 'si no me ayudáis con mi hijo, que tiene un problema, lo voy a abandonar, lo voy a dejar allí al borde de la carretera'”, se desahoga.
Sandra Duarte Cardoso explica estas actitudes y comportamientos por la percepción que se tiene del animal. “El animal sigue siendo visto como un bien, como una cosa que la persona posee, que le resulta útil hasta cierto punto y, después, cuando deja de serlo, cree que tiene derecho a deshacerse de esa cosa y que no es una obligación inalienable”, afirma.
¿Por qué abandonan las personas a los animales?
En un artículo para la revista científica “Journal of Applied Animal Welfare Science (fuente en portugués)” (JAAWS), de 2022, la médica veterinaria trató de identificar los factores asociados al abandono de perros y gatos por parte de sus dueños en Portugal, y las razones más señaladas fueron “falta de tiempo para cuidar del animal”, “enfermedad del animal”, “falta de espacio” en casa o un comportamiento agresivo hacia otros animales. El hecho de destruir objetos en el hogar fue también una de las respuestas más frecuentes.
El periodo pospandemia fue particularmente revelador de la falta de compromiso de muchas personas. “En la época del Covid hubo un boom de adopciones, porque muchas personas pasaron a tener más tiempo en casa y adoptaron sin saber cómo serían sus vidas después”, relata. Sin embargo, muchas tuvieron que volver a las oficinas y, cuando retomaron su rutina, muchos de los animales adoptados durante la pandemia fueron devueltos a las asociaciones.
Según datos de Eurostat, de 2025, el coste de los cuidados veterinarios y de los servicios relacionados aumentó más de un 30% en la zona del euro y casi un 37% en toda la UE en la última década, un factor que también puede estar incrementando el número de abandonos de animales de compañía. “De hecho, muchas veces las personas dejan que los animales lleguen a una situación límite indescriptible, y no es porque lo deseen o no sean conscientes del dolor del animal, sino porque no tienen dinero”, señala la médica veterinaria.
La eutanasia de los animales acaba siendo también una decisión que se toma a menudo, no porque el animal no tenga otra opción, sino porque las personas no tienen capacidad para sufragar su tratamiento. “Es una situación horrible”, afirma.
La responsabilidad del Estado en esta materia es, para Sandra Duarte Cardoso, evidente. La médica veterinaria lanza duras críticas a los sucesivos gobiernos. “Tenemos este problema estructural, nacional y agonizante, y es necesario que exista una estrategia nacional efectiva, que incluya las islas”, defiende. Según la presidenta de SOS Animal, ya se han presentado metodologías y propuestas de cooperación de organizaciones internacionales, pero “los gobiernos no consideran esto una prioridad”.
Una de las medidas que plantea Sandra Duarte Cardoso es la esterilización obligatoria de perros y gatos. Su propuesta prevé que los perros de tamaño grande sean esterilizados hasta los nueve meses y los de tamaño pequeño hasta los seis meses. En cuanto a los gatos, “deben ser todos esterilizados antes de los cinco meses de edad”, sostiene.
En los casos acreditados de carencia económica, la persona recibiría un vale para realizar la esterilización, que podría cubrirla por completo o hacerlo en una modalidad parcial.
En Grecia, la esterilización de perros y gatos puede ser obligatoria, salvo que los dueños envíen una muestra del material genético de sus animales como medida preventiva. De este modo, las autoridades pueden identificar al animal en caso de abandono o si se encuentran camadas de esos animales.
En países como Bélgica, España, Austria o Alemania existe legislación que obliga a esterilizar a los gatos, aunque con diferentes matices.
SOS Animal fomenta la adopción de animales de manera responsable y cuenta con un protocolo propio que exige documentación acreditativa. Además, invita a una reflexión profunda sobre la rutina y las condiciones de cada persona antes de adoptar un animal. “No ponemos las cosas fáciles, somos bastante exigentes, porque creemos mucho en la calidad y poco en la cantidad”, explica.
“Preferimos tener 80 o 100 adopciones al año, sabiendo que la tasa de devoluciones es cero, que tener 300 adopciones y después una tasa de devolución enorme. Eso es muy traumático para los animales”, concluye.