La inflación interanual se aceleró hasta el 4,2 % en mayo, impulsada sobre todo por el encarecimiento de los combustibles, mientras el alza de precios presiona la cesta familiar y oscurece las previsiones de tipos de la Reserva Federal.
El fuerte aumento de los costes de los combustibles llevó en mayo la inflación en Estados Unidos a su ritmo anual más rápido en tres años, según los datos publicados este miércoles, lo que refuerza los argumentos para que la Reserva Federal mantenga durante más tiempo unos costes de financiación elevados.
Los precios al consumo subieron un 4,2 % en mayo en comparación con el mismo mes del año anterior, informó el Departamento de Trabajo, frente al 3,8 % de abril y encadenando así el tercer aumento consecutivo. En términos mensuales, los precios avanzaron un 0,5 %, tras las subidas del 0,6 % en abril y del 0,9 % en marzo.
Más allá del impacto del encarecimiento de la energía, las presiones subyacentes sobre los precios se mantuvieron más moderadas, lo que sugiere que la inflación aún no se ha extendido de forma generalizada por toda la economía. Si los precios de la energía siguen relajándose, la inflación general podría empezar a moderarse en los próximos meses. Los precios de la gasolina ya han bajado desde mayo.
Uno de los elementos más alentadores del informe de este miércoles fue que la inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles como los alimentos y la energía, se mantuvo relativamente contenida. Los precios subyacentes subieron un 0,2 % en mayo, por debajo del incremento del 0,4 % registrado en abril. En comparación con un año antes, la inflación subyacente repuntó ligeramente hasta el 2,9 %, frente al 2,8 % previo.
Con todo, muchos bienes y servicios se encarecieron el mes pasado. Los precios de la ropa aumentaron un 0,3 % y se situaron un 4,8 % por encima de los de hace un año. Las tarifas aéreas, impulsadas por el aumento del coste del queroseno, subieron un 2,7 % solo en mayo y se encuentran casi un 27 % por encima de su nivel de hace un año. Los precios de la electricidad avanzaron un 0,6 % en el mes y un 5,9 % en términos interanuales.
La inflación se estaba moderando antes de que el presidente Donald Trump impusiera en abril de 2025 una amplia batería de aranceles que encareció muchos productos importados. Más recientemente, el aumento de los precios del petróleo y el gas vinculado al conflicto en el que está implicado Irán ha añadido nuevas presiones inflacionistas, situando el encarecimiento de la vida en el centro de la agenda política.
Los precios de la gasolina subieron en mayo después de que Irán cerrara el estrecho de Ormuz, lo que interrumpió aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo. Según la Administración de Información sobre la Energía, el precio medio de la gasolina en Estados Unidos pasó de unos 4,04 dólares por galón a mediados de abril a 4,49 dólares a mediados de mayo.
Desde entonces, los precios han retrocedido hasta una media de 4,16 dólares por galón a escala nacional, según la asociación automovilística AAA, lo que podría contribuir a un dato de inflación más suave en junio. Aun así, los precios de los carburantes siguen siendo motivo de preocupación para muchos estadounidenses, ya que la gasolina se mantiene por encima de los 4 dólares por galón desde marzo.
El encarecimiento del diésel también ha elevado los costes de transporte. Compañías como UPS y FedEx han introducido recargos por combustible en los últimos meses, una medida que podría añadir más presión al alza sobre los precios de los alimentos. Los precios de los productos de alimentación en los supermercados subieron un 0,7 % en abril y se situaron un 2,9 % por encima de los de hace un año.
La inflación al alza complica las perspectivas de recorte de tipos de la Fed
La persistencia de una inflación elevada ha cambiado el tono del debate entre los responsables de la Reserva Federal. A comienzos de año, los dirigentes señalaban que preveían recortar los tipos de interés en dos ocasiones en 2026. Más recientemente, sin embargo, varios responsables han sugerido que el próximo movimiento del banco central podría ser una subida y no una bajada.
Unos tipos de interés más altos se traducen generalmente en un aumento de los costes de financiación para las hipotecas, los préstamos para la compra de coches y el crédito a las empresas.
Los inversores en Wall Street esperan actualmente que la Fed suba los tipos en diciembre, según los precios de los futuros recogidos por la herramienta CME FedWatch.
"Los precios de la gasolina siguen subiendo casi un 50 % en doce meses en algunos estados, y aunque Estados Unidos e Irán logren algún tipo de acuerdo, las subidas empiezan a tener cada vez más aspecto de ser altas durante más tiempo", afirmó Lindsay James, estratega de inversiones en Quilter. James añadió que los mercados descuentan ya una subida de un cuarto de punto en los tipos de interés de aquí a final de año, con la posibilidad de nuevos incrementos en 2027.
Pese al aumento de la inflación, el mercado laboral se ha mantenido sólido. La contratación se aceleró en mayo y la economía sigue creciendo, lo que reduce la presión sobre la Fed para bajar los costes de financiación con el fin de apoyar la expansión. Los datos también sugieren que los tipos actuales no están frenando de forma significativa la actividad económica.
No obstante, algunos responsables sostienen que quizá sea necesario un crecimiento más lento para devolver la inflación hacia el objetivo de la Fed.
Las rentabilidades de los bonos del Tesoro estadounidense a dos y diez años han subido desde el informe de empleo del viernes, mejor de lo previsto, lo que refleja que los inversores esperan que la inflación se mantenga elevada y acabe exigiendo un endurecimiento adicional de la política monetaria.
Los nuevos datos de inflación también sitúan al presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, en una posición complicada. Warsh, que anteriormente defendió unos tipos más bajos y fue nombrado por Trump para suceder a Jerome Powell, se enfrenta ahora a un renovado aumento de las presiones sobre los precios que podría limitar el margen de la Fed para relajar su política.
Por el momento, Trump y los responsables de la Casa Blanca sostienen en gran medida que no es necesario subir más los tipos, en lugar de reclamar nuevos recortes.
Los mercados esperan que los tipos se mantengan sin cambios, entre el 3,5 % y el 3,75 %, en la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la próxima semana, mientras los inversores estarán atentos a cualquier cambio en las previsiones de la Fed.
No obstante, James señaló que "Warsh no es partidario de la orientación futura, lo que hace más incierta la trayectoria de los tipos".
La analista añadió: "Puede decirse que Estados Unidos tiene un problema de inflación en buena medida autoinfligido, y no será fácil resolverlo ni deshacer por completo las subidas de precios que hemos visto en lo que va de año".