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China actúa con cautela ante la guerra en Irán y equilibra seguridad energética y neutralidad

Unos remolcadores guían a un petrolero de gran tamaño (VLCC) por el río Yangtsé, en Qidong, en el este de China
Unos remolcadores guían a un petrolero de gran tamaño (VLCC) por el río Yangtsé, en Qidong, en el este de China Derechos de autor  Chinatopix vía AP
Derechos de autor Chinatopix vía AP
Por Mohamed Elashi
Publicado Ultima actualización
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La guerra en Irán está alterando los flujos energéticos mundiales y aumenta el riesgo de una escalada regional más amplia, dejando a grandes economías como China en una posición muy delicada.

China ha adoptado una postura prudente ante la guerra con Irán, ha evitado implicarse directamente y se presenta como un actor neutral. Pekín mantiene un discurso público contenido mientras aumentan las tensiones en toda la región. "China tiene muy poco que perder si permanece callada y mucho que ganar si se la percibe como una parte neutral", señaló Ben Cavender, director general de China Market Research Group.

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Al mismo tiempo, la seguridad energética sigue siendo una preocupación clave, ya que China depende en gran medida de las importaciones de petróleo tanto de Irán como de los países del Golfo y es una de las principales compradoras de crudo iraní, gran parte del cual se vende con descuento debido a las sanciones vigentes.

El conflicto ha despertado temores sobre posibles interrupciones del tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, un paso estratégico para los flujos mundiales de petróleo. "No hay sustitutos fáciles", afirmó Tatiana Khanberg, fundadora de Statem Consulting y estratega energética. Sin embargo, la capacidad de China para influir en los acontecimientos sobre el terreno sigue siendo limitada, sobre todo en comparación con Estados Unidos, que sigue desempeñando un papel central en materia de seguridad en el Golfo.

Un mapa del estrecho de Ormuz, una de las rutas clave para el suministro mundial de petróleo
Un mapa del estrecho de Ormuz, una de las rutas clave para el suministro mundial de petróleo Departamento de Defensa vía AP

Desde el inicio de la guerra, Pekín ha evitado alinearse de forma clara y se ha centrado en proteger sus intereses económicos y mantener relaciones estables con todas las partes implicadas. Esa neutralidad tiene sin embargo sus límites, ya que China equilibra sus vínculos con Irán con sus crecientes relaciones económicas con los Estados del Golfo.

"China parece menos expuesta a corto plazo de lo que podría parecer a primera vista", continua Khanberg, quien señala que el país ha invertido de forma importante en la producción interna y cuenta con opciones de respaldo como el carbón, de modo que se verá afectado, pero probablemente menos que muchos otros.

La postura actual de China también podría estar jugando a su favor. "Dar prioridad al acceso a los suministros energéticos es un elemento clave de la respuesta de China", señala Cavender, añadiendo que esto le ha permitido seguir siendo hasta ahora uno de los países menos afectados.

Al mismo tiempo, Pekín podría estar ganando terreno en el plano político, ya que, según Cavender, China empieza a ser vista con rapidez como un país más estable y racional que Estados Unidos y los países pueden mostrarse más dispuestos a reorientar su comercio hacia el gigante asíatico. Aun así, el panorama general sigue siendo incierto. "Puede que todo dependa de quién esté mejor preparado para capear el temporal", afirma Khanberg. "China cuenta con la ventaja de su tamaño".

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