La inspección ocular del 17 de marzo en el lugar del accidente de Adamuz dejó un hallazgo relevante: 42 metros de vía retirados por Adif de los que el juzgado no tenía constancia. El material, ya precintado, está bajo custodia judicial.
La investigación judicial sobre el accidente ferroviario de Adamuz dio un giro el pasado 17 de marzo, cuando el juzgado se desplazó hasta la zona del siniestro para realizar una inspección ocular. Lo que encontraron los investigadores no cuadraba del todo con la documentación que Adif había trasladado a la autoridad judicial.
En la revisión se localizaron distintos tramos de vía que habían sido retirados tras el accidente. De ellos, 36 metros sí constaban en la información comunicada por el gestor de infraestructuras ferroviarias. Pero otros 42 metros habían desaparecido de la vía sin que el juzgado tuviera ningún registro previo de esa actuación.
El material, precintado y bajo custodia
Todo lo hallado fue retirado del lugar durante esa misma inspección, precintado y trasladado a la base de Hornachuelos, donde permanece bajo custodia judicial. El juzgado ha ordenado documentar de forma detallada cada uno de los elementos, con el objetivo de preservar posibles pruebas de cara al análisis de responsabilidades.
La presencia de material no notificado introduce nuevos elementos en una investigación que busca esclarecer qué ocurrió en el momento del choque y qué actuaciones se llevaron a cabo sobre la infraestructura después del accidente.
La explicación de Adif sobre la falta de transparencia inicial
Adif salió al paso de las informaciones y ofreció su propia versión de los hechos. Según la empresa, la jueza había comunicado previamente su intención de visitar la zona ese día, y la inspección se realizó con presencia de agentes de la Guardia Civil y personal propio.
En ese acto se revisó tanto el punto exacto del siniestro como el tramo donde se había ejecutado un cambio de carril que, según aseguran, ya había sido comunicado con anterioridad al juzgado.
Adif añade que, durante la visita, sus técnicos informaron a la magistrada de una segunda intervención realizada en febrero: un trabajo de mantenimiento sobre una sección de carril situada a 1.350 metros del lugar del accidente, diferente del tramo que figuraba en la investigación.
La empresa insiste en que todo el material retirado está correctamente custodiado y a disposición tanto del juzgado como de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF).
Dos relatos que no encajan del todo
Lo que queda en el aire es la diferencia entre los tiempos. El juzgado encontró material del que no tenía constancia; Adif sostiene que informó de ello durante la propia inspección.
La cuestión es si esa comunicación, producida en el transcurso de la visita y no antes, cumple con las obligaciones de transparencia que la autoridad judicial espera de las partes investigadas.
El caso sigue abierto. La instrucción avanza con la preservación de pruebas como prioridad, mientras persiste la tensión entre la versión institucional de Adif y los hallazgos que el juzgado va documentando sobre el terreno.