Los precios del combustible para aviones se han más que duplicado en las últimas semanas, en plena guerra con Irán. Las aerolíneas han respondido con subidas de tarifas y recargos temporales, así que, ¿debería comprar los billetes ahora o esperar?
Los turistas que planean sus vacaciones de verano se enfrentan a una difícil decisión, ya que las interrupciones del suministro mundial de petróleo, causadas por el conflicto en Oriente Medio, han disparado los precios del combustible de los aviones, lo que ha provocado un aumento de los costes de los vuelos que se repercute en los pasajeros.
Según el último informe de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional, el precio medio mundial del combustible para aviones se situó la semana pasada en 195,19 dólares (168 euros) por barril, un 0,9% menos que la semana anterior, pero más del doble que a finales de febrero.
En EE.UU., el índice Argus US Jet Fuel registró el lunes más de 4,60 dólares (4 euros) por galón, lo que supone una fuerte subida desde los cerca de 2,50 dólares (2,2 dólares) previos al inicio del conflicto.
Incluso si la guerra de Irán cesa o al menos se suaviza a corto plazo, es probable que persistan los efectos perturbadores sobre los precios del combustible para aviones y, en consecuencia, sobre las tarifas aéreas. El combustible suele representar entre el 25% y el 35% de los costes de explotación de las aerolíneas, y la subida de precios ha provocado rápidas medidas en todo el sector.
United Airlines anunció una reducción del 5% de sus vuelos previstos, la compañía escandinava SAS cancelará al menos 1000 vuelos el mes próximo, Air New Zealand reducirá su capacidad en un 5% y ha cancelado aproximadamente 1100 servicios hasta principios de mayo.
Cathay Pacific ha aumentado los precios en todas sus rutas, Thai Airways ha anunciado subidas previstas de entre el 10% y el 15% y AirAsia y Qantas han introducido recargos temporales, por citar algunos ejemplos. Las aerolíneas que cuentan con programas de cobertura, como Lufthansa y Ryanair, han podido mitigar parte de su riesgo fijando precios con antelación.
Las aerolíneas se enfrentan a recortes de capacidad y repercusión de costes
Los ajustes realizados por las aerolíneas reflejan un esfuerzo más amplio por gestionar los márgenes en medio de las restricciones de la oferta y las demandas de reorientación de rutas. Las rutas que evitan Oriente Medio han experimentado un aumento del tráfico, lo que ha contribuido al incremento de los costes operativos y a ajustes selectivos de las tarifas.
Aunque algunos operadores de larga distancia han repercutido los costes de forma más agresiva, los mercados de corta distancia y nacionales también están experimentando presiones al alza, y las tarifas de primavera y verano ya reflejan la nueva realidad.
Anita Mendiratta, asesora especial del secretario general de Turismo de la ONU y experta en aviación, declaró a 'Euronews' que están empezando las alertas y los temores sobre el suministro de combustible para aviones en el Reino Unido, a medida que se acerca la temporada de viajes de verano en el hemisferio occidental.
"Si bien la posición del gobierno del Reino Unido es que no hay preocupaciones inmediatas sobre el suministro de combustible y que el Reino Unido se beneficia de cadenas de suministro diversas y resistentes, el problema en el que se centran las aerolíneas no es la disponibilidad de petróleo crudo, sino el combustible refinado para aviones y la logística para llevar ese combustible a los aeropuertos", declaró Mendiratta.
El martes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abordó la cuestión del aumento de los precios del combustible para aviones y nombró específicamente al Reino Unido, sugiriendo que deberían "comprar a Estados Unidos, tenemos mucho", e implicarse directamente en la seguridad del estrecho de Ormuz.
Mendiratta también describió a 'Euronews' cómo las compañías aéreas toman decisiones logísticas basadas en el aumento de los costes. Estas determinaciones tendrán un profundo impacto en los destinos de vacaciones disponibles para los pasajeros en caso de que se prolongue la guerra con Irán.
"El combustible para aviones no puede almacenarse en grandes cantidades en los aeropuertos, y el sistema depende de entregas continuas a través de refinerías y oleoductos. Esto significa que incluso las interrupciones breves pueden crear problemas operativos con bastante rapidez, sobre todo en los grandes aeropuertos principales", explicó.
"Si la disponibilidad de combustible es limitada, las aerolíneas no cierran redes enteras. En su lugar, dan prioridad a las rutas en las que cada vuelo genera más ingresos y ayuda a la red en general", añadió la experta.
"En la práctica, eso significa que las rutas de larga distancia, los vuelos centrales y los viajes de negocios están protegidos, mientras que las rutas de ocio de menor rendimiento y algunos vuelos de corta distancia pueden ver reducida su frecuencia", concluyó Mendiratta.
Agencias de viajes y turistas expresan su creciente preocupación
Los viajeros se enfrentan a la subida de los precios de los billetes y a la reducción de las opciones de vuelo en un momento en que muchos habían previsto unas vacaciones de verano más asequibles tras la recuperación posterior a la pandemia.
Según informes del sector, la combinación de la subida de precios y las reducciones de horarios está creando incertidumbre, y algunos turistas retrasan sus reservas a la espera de posibles avances diplomáticos que estabilicen los mercados del petróleo. Las agencias de viajes informan de que los clientes se decantan por opciones flexibles o destinos más cercanos para limitar la exposición a una mayor volatilidad.
Un portavoz de Booking.com declaró a 'Euronews' que "independientemente de lo que ocurra en el entorno macroeconómico, las aerolíneas ajustan los precios de sus vuelos en función de la demanda y la disponibilidad, y los precios suelen aumentar a medida que se acerca la fecha del viaje, sobre todo en las tres últimas semanas antes de la fecha de salida deseada".
"A medida que la gente va haciendo sus planes de viaje para el verano, recomendamos establecer una alerta de precios para estar al tanto de cualquier fluctuación", añadió el portavoz.
Por otra parte, la Comisión Europea insta a los europeos a viajar menos para evitar la espiral de costes energéticos relacionada con la guerra de Irán. En una carta a los ministros de Energía nacionales, vista por 'Euronews', el responsable de Energía de la UE, Dan Jørgensen, pide "medidas voluntarias de ahorro de la demanda [...] con especial atención al sector del transporte", que podrían incluir pedir a los ciudadanos que conduzcan o vuelen menos para conservar combustible para usos esenciales.
Mendiratta señaló que la demanda estival sigue siendo sólida, pero que el comportamiento de los consumidores está cambiando. "Los datos de viajes hasta ahora sugieren que la gente sigue teniendo intención de viajar este verano, pero se están comportando de forma diferente", ahondó.
"Las búsquedas de vuelos aumentan y las reservas anticipadas se mantienen, pero los viajeros reservan antes, se quedan algo más y son más sensibles al precio [...] el panorama no es de caída de la demanda, sino de una demanda que se mueve y se vuelve más sensible al precio y al riesgo de interrupción", concluyó la experta.
¿Debería reservar ya sus vuelos de vacaciones? En esta crisis del combustible para aviones, la única certeza es la incertidumbre. Los precios pueden subir mañana o bajar si cesa la guerra con Irán, y los viajeros deben sopesar los riesgos de mantener las elevadas tarifas actuales frente a la posibilidad de nuevas subidas o repentinos recortes de capacidad. No hay una respuesta sencilla.
Para muchos, reservar antes con opciones flexibles o reembolsables puede ofrecer protección y comodidad, mientras que otros prefieren seguir de cerca la evolución de la situación y establecer alertas de precios.
En cualquier caso, lo prudente es mantenerse informado, evaluar las necesidades personales de viaje y prepararse para una volatilidad continua a medida que se acerca la temporada de verano.