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¿Conviene reservar ya los vuelos de vacaciones ante la subida del combustible de aviación?

Un avión despega con un petrolero de crudo al fondo en el Aeropuerto Internacional de Filadelfia, el 26 de marzo de 2026.
Un avión despega con un petrolero al fondo desde el Aeropuerto Internacional de Filadelfia, 26 de marzo de 2026 Derechos de autor  AP Photo/Matt Rourke
Derechos de autor AP Photo/Matt Rourke
Por Quirino Mealha
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El precio del queroseno de aviación se ha más que duplicado en las últimas semanas por la guerra en Irán. Las aerolíneas encarecen billetes con recargos temporales, ¿conviene comprar ahora o esperar?

Los turistas que están planificando sus vacaciones de verano se enfrentan a una decisión complicada, las alteraciones en el suministro mundial de petróleo provocadas por el conflicto en Oriente Medio han disparado el precio del combustible de aviación, lo que se traduce en un aumento del coste de los vuelos que las aerolíneas repercuten en los pasajeros.

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Según el último informe de seguimiento de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), la semana pasada el precio medio mundial del combustible de aviación se situó en 195,19 dólares por barril, un 0,9% menos que la semana anterior, pero todavía más del doble que a finales de febrero.

En EEUU, el índice Argus de combustible de aviación registró el lunes más de 4,60 dólares por galón, muy por encima de los alrededor de 2,50 dólares de antes del inicio del conflicto.

Aunque la guerra con Irán se detenga o al menos se rebaje a corto plazo, los efectos perturbadores sobre el precio del combustible de aviación, y en consecuencia sobre las tarifas aéreas, probablemente se mantendrán.

El combustible suele representar entre el 25% y el 35% de los costes operativos de una aerolínea, y la subida de precios ha provocado una reacción rápida en todo el sector.

United Airlines ha anunciado una reducción del 5% de sus vuelos previstos, la escandinava SAS cancelará al menos 1.000 vuelos el mes que viene, Air New Zealand recorta su capacidad en un 5% y ha cancelado aproximadamente 1.100 servicios hasta principios de mayo.

Cathay Pacific ha subido precios en todas sus rutas, Thai Airways ha avanzado incrementos de tarifas de entre el 10% y el 15%, mientras que AirAsia y Qantas también han introducido recargos temporales, por citar algunos ejemplos.

Las aerolíneas con programas de cobertura, como Lufthansa y Ryanair, han podido mitigar parte de su exposición asegurando precios anteriores.

Las aerolíneas afrontan recortes de capacidad y traslado de costes a los pasajeros

Los ajustes realizados por las aerolíneas responden a un esfuerzo más amplio por proteger sus márgenes en un contexto de restricciones de suministro y desvíos de rutas.

Las rutas que evitan Oriente Medio registran más tráfico, lo que eleva los costes operativos y obliga a aplicar ajustes selectivos en las tarifas.

Mientras algunos operadores de largo radio han trasladado los costes de forma más agresiva, los mercados de corta distancia y domésticos también sufren presiones al alza, y las tarifas de primavera y verano ya reflejan esta nueva realidad.

Anita Mendiratta, asesora especial del secretario general de ONU Turismo y experta en aviación, explicó a Euronews que empiezan a surgir alertas y temores en torno a los suministros de combustible de aviación al Reino Unido a medida que se acerca la temporada de viajes de verano en el hemisferio occidental.

"Aunque la posición del Gobierno británico es que no hay preocupación inmediata por el suministro de combustible y que el Reino Unido se beneficia de cadenas de suministro diversificadas y resilientes, el problema en el que se centran las aerolíneas no es la disponibilidad de crudo, sino la de combustible de aviación refinado y la logística para llevar ese combustible a los aeropuertos", señaló Mendiratta.

El martes, el presidente de EEUU, Donald Trump, abordó la cuestión de la subida del precio del combustible de aviación y mencionó específicamente al Reino Unido, al que sugirió que debería "comprar a EEUU, tenemos de sobra" y que debería implicarse directamente en la seguridad del estrecho de Ormuz.

El presidente Trump y la crisis del combustible de aviación

Mendiratta también describió a Euronews cómo las aerolíneas toman decisiones logísticas en función del aumento de los costes. Si la guerra con Irán se prolonga, estas decisiones influirán de forma decisiva en los destinos vacacionales disponibles para los pasajeros.

"El combustible de aviación no puede almacenarse en grandes cantidades en los aeropuertos, el sistema depende de entregas continuas a través de refinerías y oleoductos. Eso significa que incluso interrupciones breves pueden generar rápidamente problemas operativos, en particular en los grandes aeropuertos de conexión", explicó.

"Si la disponibilidad de combustible se ve limitada, las aerolíneas no paralizan toda su red. En su lugar, priorizan las rutas en las que cada vuelo genera más ingresos y sostiene el conjunto de la red", añadió la experta.

"En la práctica, eso significa que se protegen las rutas de largo radio, los vuelos a los hubs y los viajes de negocios, mientras que las rutas vacacionales de menor rentabilidad y parte de la corta distancia pueden ver reducida su frecuencia", concluyó Mendiratta.

Agencias de viajes y turistas muestran una preocupación creciente

Los viajeros se encuentran con billetes más caros y menos opciones de vuelo en un momento en el que muchos esperaban unas vacaciones de verano más asequibles tras la recuperación posterior a la pandemia.

Según informes del sector, la combinación de tarifas al alza y recortes de programación está generando incertidumbre, y algunos turistas retrasan sus reservas a la espera de posibles avances diplomáticos que estabilicen los mercados petroleros.

Los agentes de viajes señalan que sus clientes se inclinan por opciones flexibles o destinos más cercanos para limitar su exposición a nuevas turbulencias.

Un portavoz de Booking.com explicó a Euronews que "independientemente de lo que ocurra en el entorno macroeconómico, las aerolíneas ajustan el precio de sus vuelos en función de la demanda y la disponibilidad, y los precios suelen subir a medida que se acerca la fecha del viaje, sobre todo en las tres últimas semanas antes de la fecha de salida deseada".

"A medida que la gente planifica sus viajes de verano, recomendamos activar una alerta de precios para seguir cualquier fluctuación", añadió el portavoz.

Viajeros en el Aeropuerto Internacional de Denver, 23 de marzo de 2026
Viajeros en el Aeropuerto Internacional de Denver, 23 de marzo de 2026 AP Photo/David Zalubowski

En una evolución relacionada, la Comisión Europea insta a los europeos a plantearse viajar menos para ayudar a evitar una espiral de costes energéticos vinculada a la guerra con Irán.

En una carta dirigida a los ministros de Energía de los Estados miembros a la que ha tenido acceso Euronews, el responsable de Energía de la UE, Dan Jørgensen, pide "medidas voluntarias de ahorro de demanda […] con especial atención al sector del transporte", que podrían incluir pedir a los ciudadanos que conduzcan o vuelen menos para reservar combustible para usos esenciales.

Mendiratta señaló que la demanda para el verano sigue siendo sólida, pero que el comportamiento de los consumidores está cambiando.

"Los datos de viaje disponibles hasta ahora indican que la gente sigue teniendo intención de viajar este verano, pero se comporta de otra manera", dijo a Euronews.

"Las búsquedas de vuelos aumentan y las reservas a futuro se mantienen, pero los viajeros reservan antes, se quedan algo más de tiempo y son más sensibles al precio […] el panorama no es de caída de la demanda, sino de una demanda que se desplaza y se vuelve más sensible al precio y al riesgo de interrupciones", concluyó la experta.

Entonces, ¿conviene reservar ya esos vuelos de vacaciones? En esta crisis del combustible de aviación, la única certeza es la incertidumbre.

Los precios podrían dispararse mañana o desplomarse si la guerra con Irán termina, los viajeros deben sopesar el riesgo de fijar ahora unas tarifas elevadas frente a la posibilidad de nuevas subidas o de recortes bruscos de capacidad. No hay una respuesta clara.

Para muchos, reservar con antelación con opciones flexibles o reembolsables puede aportar protección y tranquilidad, mientras que otros prefieren seguir de cerca la evolución de la situación y activar alertas de precios.

En cualquier caso, la opción más prudente es mantenerse informado, valorar las propias necesidades de viaje y prepararse para que la volatilidad continúe a medida que se acerca la temporada estival.

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