Un descubrimiento que hiela la sangre. En una propiedad del centro de Polonia, la Policía encontró un arsenal mortífero de la Segunda Guerra Mundial. Un hombre de 46 años podría pagar un alto precio por conservarlo.
Agentes de Policía que realizaban operaciones en el distrito de Kozienice se toparon con una impresionante, y también peligrosa, colección de material militar. Un vídeo difundido por la Policía muestra el arsenal, asegurado por los agentes.
Encontraron 180 cartuchos de munición, un cargador con cartuchos, granadas de mano y de lata, espoletas, así como proyectiles de artillería, mortero y antitanque. También se localizó en la propiedad un fusil de tipo Mauser. Según lo establecido, todos estos artículos eran de la Segunda Guerra Mundial.
El hombre se enfrenta a una elevada pena
El propietario de la 'colección' resultó ser un hombre de 46 años que, como pronto se supo, carecía de permisos para almacenar este tipo de material. Fue detenido y puesto bajo custodia policial. El 1 de abril fue acusado de tenencia ilícita de armas y tráfico de sustancias peligrosas. Se enfrenta a una pena de hasta ocho años de prisión por estos delitos.
A partir de ahora, los servicios competentes se desharán del material militar incautado. Esto es necesario porque, a pesar de que han pasado más de 80 años desde el final de la guerra, muchos de estos objetos siguen representando un peligro real. Las bombas sin detonar y los viejos explosivos pueden seguir activos y ser extremadamente peligrosos incluso con una pequeña interferencia.
La Policía recuerda a la gente que, si se topa con objetos sospechosos similares a artefactos sin estallar, debe extremar las precauciones: no tocarlos, intentar moverlos ni desactivarlos. Lo más importante es alejarse a una distancia segura y avisar inmediatamente a los servicios, indicando el lugar exacto del hallazgo. También es buena idea avisar a otras personas que se encuentren en las inmediaciones.
Los agentes también llaman la atención sobre las consecuencias legales de buscar y apropiarse ilegalmente de antigüedades. Buscar objetos ocultos sin la debida autorización puede acarrear una multa, la restricción de la libertad o incluso hasta dos años de cárcel.
En el caso de infracciones más graves, como la destrucción de yacimientos arqueológicos o la apropiación de hallazgos valiosos, la pena puede llegar a ocho años, y si se trata de bienes de especial interés cultural, hasta diez años de prisión. Este incidente es otro recordatorio de que la historia, aunque fascinante, también puede ser mortal.