Las autoridades libias informaron de que el gasero ruso Arktik Metagaz descarriló mientras era remolcado y cayó al mar. El buque resultó dañado y no pudo ser gobernado.
Se partió y se hizo a la mar: las autoridades libias informaron del fracaso de la operación de remolque del petrolero ruso Arctic Metagas. El buque averiado se soltó del cable y se hizo a la mar, sin tripulación y con un cargamento de gas natural reducido a bordo.
El incidente se produjo en condiciones meteorológicas difíciles y aún no es posible volver a amarrar el remolcador. Los expertos no están preparados para predecir el rumbo del gasero. Libia ha instado a otros buques a mantenerse alejados de él.
Las imágenes difundidas muestran que el buque está inclinado hacia un lado y que tiene un gran agujero. El Arctic Metagas transporta 60.000 toneladas de gas natural y suministros de combustible, según los medios de comunicación. Rusia afirma que el buque viajaba de Murmansk a China.
A principios de marzo, el petrolero, sobre el que pesan sanciones de la UE, Suiza, Canadá y Nueva Zelanda, se incendió en el mar Mediterráneo, según cree Moscú, tras un ataque de un dron ucraniano. Kiev no ha confirmado estos datos.
La tripulación fue evacuada por las autoridades maltesas. Debido al viento, el buque siniestrado comenzó a avanzar hacia Libia, que decidió remolcarlo hasta uno de sus puertos. Según la inteligencia ucraniana, el gasero participaba en el transporte de gas subsanado del proyecto ruso Arctic LNG-2 a la terminal china de Beihai.