El primer ministro ultraderechista, inmerso en su carrera presidencial, ha escenificado un refuerzo de la protección militar del tramo húngaro del gasoducto Turk Stream en Kiskundorozsma, alimentando las sospechas sobre un intento de sabotaje similar al del oleoducto Druzhba, que Ucrania niega.
El presidente serbio, Aleksandar Vučić, anunció el domingo por la mañana que el Ejército había encontrado unos explosivos colocados cerca del gasoducto que transporta gas tanto a su país como a Hungría. El gasoducto Balkan Stream es una prolongación del TurkStream y transporta gas ruso tanto a Serbia como a Hungría, y Viktor Orbán no ha dudado en recoger el guante de su aliado ideológico al otro lado de su frontera sur y utilizarlo para su campaña electoral.
"La seguridad energética del país no es una cuestión de campaña, es una cuestión de Gobierno, y para ello necesitamos calma: calma estratégica, no teatro, no payasadas, sino calma, manos firmes", ha declarado Orbán este lunes por la mañana desde Kiskundorozsma, cerca de la frontera serbohúngara, donde ha escenificado supervisar el refuerzo de la protección militar del tramo húngaro.
"Todavía no se sabe quién preparó el ataque de sabotaje contra el gasoducto Turkstream; los serbios lo están investigando, pero al mismo tiempo lo ocurrido encaja en una secuencia de acontecimientos, y los ucranianos tienen la capacidad y la voluntad de hacer algo así", ha declarado el primer ministro en una rueda de prensa extraordinaria, volviendo a alimentar las sospechas de un boicot por parte de Ucrania tras los acontecimientos del oleoducto Druzhba.
El gobernante ha añadido que los serbios están investigando el presunto sabotaje. "Ahora, por tanto, aconsejaría a todo el mundo que no viera esto como una cuestión de campaña. Me parece que no somos nosotros quienes hemos hecho de esto una estrategia electoral, sino nuestros adversarios", ha dicho.
Según las Fuerzas Armadas serbias, los explosivos son de fabricación estadounidense y se sospecha que los autores son inmigrantes. "No es cierto que los ucranianos hayan intentado sabotearlo", ha declarado Đuro Jovanić, director de la inteligencia militar serbia.
Rusia también ha querido meter baza tras los acontecimientos: al fin y al cabo, en la inauguración del Turkstream de 2020 en Estambul estuvieron presentes el propio Vladímir Putin, además del presidente turco Erdogan, el propio Vučić y el ex primer ministro búlgaro Borisov.
"Intentan privar a Hungría de su soberanía, entre otras cosas impidiéndole el acceso a recursos energéticos a precios razonables", ha declarado la portavoz rusa de Asuntos Exteriores, María Zajárova, a la agencia de noticias estatal rusa Tass.
El gasoducto Turkstream es esencial para el suministro de gas natural de Hungría. "Si el gasoducto no funciona, digamos que alguien lo vuela, el suministro de gas natural de Hungría será sencillamente imposible", ha declarado el ministro de Asuntos Exteriores, Péter Szijjártó, en un vídeo publicado en Facebook el lunes por la mañana.