Los analistas esperan que Peter Magyar apruebe el préstamo de 90.000 millones de euros de la UE a Ucrania, vetado por Viktor Orbán. También queda pendiente la resolución del conflicto que justificó el veto por parte del ultraderechista: el tránsito de gas a través del gasoducto Druzhba.
El ministro ucraniano de Asuntos Exteriores, Andriy Sibiha, ha declarado que las elecciones húngaras del domingo arrojan resultados "correctos y europeos", que abren nuevas oportunidades y permiten abrir un nuevo capítulo en la historia común de los dos países, un capítulo de buena vecindad.
"Estamos dispuestos a este diálogo inmediatamente, sin demora, p ara construir relaciones de buena vecindad", declaró Sibiha el lunes, afirmando que Ucrania y Hungría tienen una serie de cuestiones transversales que tratar, que van desde las infraestructuras fronterizas hasta la cooperación europea.
Entre ellos, la adhesión de Ucrania a la Unión Europea, el levantamiento del bloqueo húngaro al respecto, la adopción del vigésimo paquete de sanciones de la UE contra Rusia y un préstamo macrofinanciero de 90.000 millones de euros para Ucrania.
Elanalista político ucraniano Petro Oleschuk cree que el nuevo Gobierno húngaro levantará pronto el veto al préstamo de la UE a Ucrania. "Lo hará por razones pragmáticas. Incluso antes de las elecciones, Péter Magyar anunció que su principal objetivo era restablecer las relaciones con la Unión Europea y desbloquear todos los fondos comunitarios destinados por la Unión Europea pero congelados por las políticas del gobierno de Orbán".
Rusia, por su parte, asegura que espera continuar sus relaciones bilaterales con los nuevos dirigentes húngaros, tal y como ha declarado el secretario de prensa del presidente ruso. Sin embargo, en un giro discursivo orwelliano, Dmitri Peskov declaró al portal de noticias ruso 'Life' que el Kremlin no felicitará a Magyar por su victoria. "No enviaremos felicitaciones a países hostiles. Y Hungría es un país inamistoso, apoya las sanciones contra nosotros", ha declarado, modificando el discurso oficial ruso en apenas 24 horas tras décadas de buenas relaciones entre Orbán y Putin.