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La ofensiva contra Kallas revela las duras verdades de la política exterior de la UE

La alta representante Kaja Kallas.
La alta representante Kaja Kallas. Derechos de autor  Harry Nakos/Copyright 2026 The AP. All rights reserved
Derechos de autor Harry Nakos/Copyright 2026 The AP. All rights reserved
Por Jorge Liboreiro
Publicado última actualización
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Las crecientes críticas a Kaja Kallas como alta representante evidencian las carencias estructurales y las tensiones de la política exterior de la Unión Europea.

Kaja Kallas se ha visto atrapada en un torbellino político después de que un documento oficioso vinculado al Gobierno francés pusiera sobre la mesa varias ideas para reformar en profundidad su cargo de alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, la jefa de la diplomacia comunitaria.

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El documento plantea tres opciones, una de ellas reforzaría su cartera y ampliaría sus competencias al comercio y al desarrollo económico. Las otras dos opciones, sin embargo, debilitarían de forma notable su papel al trasladar competencias bien a la Comisión Europea, presidida por Ursula von der Leyen, bien a los Estados miembros.

En medio de unos titulares dañinos, Kallas abrió la puerta a un nuevo debate, pero dejó claro que, en última instancia, serán los tratados de la UE, que fijan el contenido del mandato de la alta representante, los que tengan la última palabra.

"Es importante recordar que los cometidos y responsabilidades de las instituciones de la UE están claramente definidos en los tratados. Ese marco sigue siendo el mismo", afirmó Kallas en un correo interno enviado al personal y al que ha tenido acceso 'Euronews'.

El documento francés llegó en un momento en que los críticos de Kallas alzaban cada vez más la voz sobre su descontento con su gestión. La alta representante ha generado malestar por sus comentarios sobre China, por insistir en utilizar los activos rusos inmovilizados para apoyar a Ucrania, por sus tensas relaciones con la Administración estadounidense y por presentar planes ambiciosos sin consultarlos previamente con las capitales.

En conjunto, sus detractores sostienen que sigue comportándose como la locuaz jefa de Gobierno de Estonia que fue, defendiendo posiciones que van más allá del consenso avalado por los 27 Estados miembros de la UE y que a veces rozan la opinión personal.

El primer ministro eslovaco Robert Fico, crítico habitual de Bruselas y conocido por sus posiciones abiertamente contrarias, ha pedido en varias ocasiones su destitución.

Varios diplomáticos de distintos países, que hablaron bajo condición de anonimato, reconocen que la reacción contra Kallas se ha intensificado en las últimas semanas. Sin embargo, discrepan del documento francés, que solo unos pocos parecen haber leído realmente.

"Por desgracia, hace muchas cosas que le restan apoyos. No es muy buena construyendo alianzas en el Consejo", señaló un alto diplomático.

"Pero Francia está ahora en modo ofensiva total contra todas las instituciones".

Francia ha rebajado después el tono del documento, alegando que se trataba de una nota exploratoria que no había sido validada por el Gobierno.

Misión imposible

Los verdaderos problemas, señalan los diplomáticos, van más allá de Kallas.

Se derivan de un entramado institucional complejo y obsoleto que sitúa a la alta representante entre la Comisión Europea, el poder ejecutivo independiente, de la que es una de las vicepresidentas, y el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), el brazo diplomático del bloque, que dirige en solitario.

Además, la política exterior a nivel de la UE está sometida a la regla de la unanimidad, lo que significa que la toma de decisiones corresponde estrictamente a las capitales. Un solo "no" basta para descarrilar toda una línea de actuación, incluso una declaración rutinaria.

En la práctica, esto deja a Kallas al timón de una política exterior cuya dirección, en última instancia, se le escapa de las manos.

"El SEAE y la figura de la alta representante se crearon en otra época, cuando el mundo era completamente distinto. Si hubiera que diseñar el sistema desde cero, hoy no se haría como entonces", apuntó otro alto diplomático.

"¿Podría funcionar mejor el SEAE? Probablemente sí. ¿Podría la alta representante hacer las cosas de otro modo en su gabinete? Probablemente sí. Pero seamos sinceros, el mayor problema aquí es un Consejo dividido", donde se sientan los Estados miembros.

"Es importante que la UE tenga una alta representante fuerte. Eso va en nuestro propio interés".

Un tercer diplomático subrayó que las limitaciones inherentes al cargo, fijadas por los líderes al inicio de cada mandato de cinco años, lo convierten en una misión imposible con independencia de las capacidades de la persona elegida.

"Estructuralmente, la alta representante no puede tener éxito, sea quien sea. No tiene herramientas. Todas las anteriores altas representantes fracasaron y también lo harán las futuras. Así que no se trata del nombre", afirmó el diplomático.

Ursula von der Leyen y Kaja Kallas.
Ursula von der Leyen y Kaja Kallas. (AP Photo/Geert Vanden Wijngaert)

El hecho de que Kallas proceda de Europa del Este también está alimentando la reacción política, añadió este diplomático, ya que la ex jefa de Gobierno mantiene una línea dura con Rusia que algunos países de Europa occidental y meridional consideran excesiva.

Sus intentos de cerrar la puerta a la idea de entablar contactos directos con Moscú en negociaciones de paz para poner fin a la guerra en Ucrania han fracasado. Los líderes de Francia y Alemania siguen explorando esa opción junto con el Reino Unido.

En cambio, Polonia, los países bálticos y los nórdicos adoptan habitualmente posiciones que coinciden con las de Kallas, lo que le proporciona un colchón de apoyo.

"Kallas no es perfecta y comete sus propios errores, pero no son mayores que los de sus predecesores", señaló el diplomático.

Otro factor en esta discusión son las crecientes tensiones entre Kallas y el SEAE, por un lado, y von der Leyen y la Comisión, por otro.

Bajo el mando de von der Leyen, la Comisión se ha convertido en un actor que se autodefine como "geopolítico" y que toma la iniciativa a la hora de responder a los sobresaltos internacionales, desde la invasión rusa de Ucrania hasta la crisis energética y la sobrecapacidad china. La política exterior es un tema recurrente, y a veces central, en los discursos de von der Leyen.

En varias ocasiones destacadas, este exceso de protagonismo se ha vuelto en contra de la presidenta de la Comisión. Pero en general, los líderes han permitido que su ámbito de actuación se ensanche, lo que debilita aún más el mandato que Kallas se supone que debe ejercer.

De hecho, algunos diplomáticos sospechan que el revuelo causado por el documento francés no es más que el resultado de las luchas internas entre instituciones.

Preguntada por si von der Leyen quería suprimir el SEAE, su portavoz respondió: "El Servicio Europeo de Acción Exterior forma parte de las instituciones que aplican las políticas de la UE y, obviamente, cuenta con el apoyo de nuestra presidenta".

Luca Bertuzzi y Maïa De la Baume han contribuido a este reportaje.

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