A medida que el cambio climático desplaza a los mosquitos hacia el norte, Europa y Norteamérica se convierten en focos del virus del chikunguña, advierte un nuevo estudio.
Un nuevo estudio concluye que el aumento de las temperaturas podría ampliar los hábitats de los mosquitos y, con ello, las zonas de riesgo de chikungunya en todo el mundo.
El trabajo, publicado en la revista Frontiers in Cellular and Infection Microbiology (fuente en inglés) y realizado por científicos en China, estima que 139 países o regiones son zonas de riesgo de chikungunya, una enfermedad vírica transmitida por mosquitos. Esto equivale al 21,3 % de la superficie terrestre del planeta.
"Pero mostramos que, según los modelos sobre cambio climático, el virus seguirá expandiéndose hacia el norte, hacia regiones templadas, especialmente el noreste de Norteamérica, Europa central y el este de Asia", señaló el doctor Ye Xu, coautor del estudio.
Cómo altera el clima el comportamiento de los mosquitos
El chikungunya se ha transmitido principalmente a través del mosquito de la fiebre amarilla Aedes aegypti, una especie que prospera en los asentamientos humanos de las zonas tropicales.
Sin embargo, en los últimos años el cambio climático global y la movilidad de la población entre regiones han favorecido la expansión de los mosquitos vectores de enfermedades y la propagación de variantes del virus.
Durante un brote de chikungunya en el océano Índico en 2005-2006, los científicos detectaron una mutación del virus que mejoró su capacidad de adaptarse a otro mosquito, el mosquito tigre asiático.
"Como este mosquito tolera mejor las condiciones más frías que el mosquito de la fiebre amarilla, el calentamiento puede permitir que se establezca en lugares que antes eran demasiado fríos", explicó el doctor Yang Wu, coautor del estudio.
"Cuando estos mosquitos adecuados logran establecerse, aumenta la probabilidad de transmisión local del chikungunya".
Los investigadores comprobaron que las temperaturas más altas también aceleran el desarrollo del virus dentro del mosquito. Con temperaturas entre 18ºC y 28ºC, el virus está listo para transmitirse entre cuatro y cinco veces más rápido, lo que incrementa el riesgo de brotes.
Hasta dónde pueden expandirse los mosquitos
El chikungunya se ha convertido en una amenaza para la salud global, advirtieron los investigadores. Se ha registrado transmisión autóctona en 114 países, lo que deja en situación de riesgo a más de tres cuartas partes de la población mundial.
La tasa de letalidad ronda 1,3 por mil, lo que se traduce en una pérdida anual de aproximadamente 284.000 años de vida ajustados por discapacidad, una medida que refleja los años de vida sana perdidos por enfermedad o discapacidad.
Para analizar su expansión futura, los investigadores modelizaron las condiciones que necesita el virus del chikungunya y sus dos mosquitos vectores a partir de decenas de miles de registros geolocalizados de su presencia en todo el mundo.
A partir de ahí proyectaron cómo podrían cambiar sus áreas de distribución actuales de aquí a 2100, basándose en 16 escenarios climáticos elaborados por el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas.
Estos escenarios simulan cómo podrían interactuar las emisiones de gases de efecto invernadero y los cambios sociales de aquí a 2100.
Aunque la magnitud exacta de la expansión de la enfermedad depende del escenario climático considerado, Europa centro-norte, el noreste de Norteamérica y el este de Asia aparecen de forma reiterada como futuros puntos calientes.
El virus no es actualmente endémico en Europa ni en Norteamérica, los casos detectados en estas regiones se limitan a viajeros procedentes de zonas tropicales o subtropicales.
Los investigadores concluyen que la extensión geográfica y el potencial de brote del chikungunya están determinados en última instancia por sus vectores de transmisión, los mosquitos que transportan el virus.
Cómo pueden prepararse los países
En 2025 se notificaron 502.264 casos de chikungunya en todo el mundo, con 186 muertes en 41 países y territorios, según la Organización Panamericana de la Salud.
Este impacto de la enfermedad aumentará con el cambio climático, que está modificando de forma profunda los patrones de distribución de las enfermedades infecciosas, señalaron los investigadores.
"La población no tiene que entrar en pánico, pero los sistemas sanitarios deben prepararse con antelación", advirtió el doctor Xu.
Entre las medidas propuestas, los expertos plantean hacer un seguimiento de los mosquitos, formar al personal sanitario para que identifique rápidamente el virus, reforzar el control de los mosquitos y establecer planes de respuesta rápida antes de que se produzcan los brotes.
"Estos pasos son especialmente importantes en las regiones templadas donde la enfermedad no ha sido hasta ahora una preocupación habitual de salud pública", añadió el doctor Xu.
Para anticiparse a futuras crisis, los países situados en las zonas de riesgo identificadas, como el Reino Unido, Alemania, Estados Unidos, China y Japón, deben dar prioridad a la vigilancia preventiva de los vectores y a la formación en diagnóstico clínico antes de 2040, apuntaron los autores.