El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, exigió este jueves a sus socios europeos que presionen a Israel con más firmeza, pidió sanciones inmediatas y reclamó la suspensión del acuerdo de asociación UE-Israel. Asegura que ya hay mayoría de países dispuestos a seguir a España.
El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, llegó este jueves a una reunión informal de cancilleres europeos con un mensaje directo: la Unión Europea tiene que dejar de contemporizar con Israel. "Europa debe alzar la voz con firmeza para decirle a Israel que, si quiere relacionarse con nosotros, no puede comportarse de esa manera", afirmó ante los medios.
El detonante inmediato fue la orden israelí de declarar el sur del Líbano zona de guerra y exigir la evacuación de la población civil. Para Albares, esa decisión es "completamente inaceptable" y viola el derecho internacional. Añadió que las democracias no pueden actuar así, y que España espera que sus socios en la UE lo digan en voz alta y con consecuencias reales.
No es la primera vez que el Gobierno español adopta esta postura, pero el tono esta semana es más urgente. La escalada en Líbano y la situación en Gaza han acortado la paciencia de varios países que hasta ahora mantenían posiciones más ambiguas.
Suspender el acuerdo de asociación, la medida sobre la mesa
La posición de España sigue siendo la misma desde hace meses: el acuerdo de asociación entre la UE e Israel debe quedar suspendido mientras continúen las violaciones del derecho internacional. Ese acuerdo regula las relaciones comerciales y políticas entre Bruselas y Tel Aviv, y su suspensión requeriría, en función del alcance, unanimidad o mayoría cualificada entre los Veintisiete.
Albares fue categórico: "Creo que mientras la situación siga así, no podemos tener un consejo de asociación". El acuerdo está reservado, según el ministro, para países que comparten los valores europeos, y en la situación actual ese requisito no se cumple.
En paralelo, el ministro exigió al menos una medida que calificó de "mínima": que Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional israelí, no pueda entrar en territorio de la Unión Europea. Ben Gvir es una figura controvertida incluso dentro de Israel, vinculada a posiciones de extrema derecha y señalado por organismos internacionales por su papel en la escalada de violencia en Cisjordania.
Una mayoría que empieza a tomar forma
Albares reconoció que la última temporada ha estado marcada por "gran divergencia de posturas" entre los socios europeos sobre cómo responder a Israel. Pero aseguró que ese panorama está cambiando. "Ya existe una mayoría de países en la mesa a favor de seguir el ejemplo de España", afirmó, aunque matizó que queda por ver si esa mayoría cumple los umbrales necesarios para forzar una votación vinculante.
La clave técnica está en la distinción entre la suspensión total del acuerdo, que requiere unanimidad, un objetivo hoy imposiblem y la suspensión de las ventajas comerciales, para la que bastaría una mayoría cualificada. España insiste en que el Consejo vote, aunque sea para constatar la posición de cada Estado. "Veamos si esa mayoría es también una mayoría cualificada", dijo Albares.
El contexto es relevante. En semanas recientes, la UE aprobó sanciones contra colonos israelíes, pero propuestas más ambiciosas, como la suspensión parcial del acuerdo, no han prosperado por la resistencia de países como Alemania, Italia o Hungría. España e Irlanda llevan más de un año empujando en esta dirección sin conseguir el respaldo suficiente. El cambio, si existe, aún está por materializarse en votos.