11 países europeos presionan para endurecer las restricciones de visado a turistas rusos, alegan que viajar de vacaciones mientras continúa la guerra en Ucrania mina la solidaridad de la Unión Europea, debilita la presión sobre Moscú y entraña riesgos para la seguridad.
Una coalición de nueve Estados miembros de la UE, junto a Islandia y Noruega, está intensificando la presión para endurecer las condiciones de concesión de visados a turistas rusos ante la proximidad de la temporada de vacaciones de verano.
La iniciativa ha sido impulsada por Suecia, con el apoyo de Chequia, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Letonia, Lituania, los Países Bajos y Polonia, con el objetivo de limitar los viajes no esenciales desde Rusia al espacio europeo.
Los 11 países firmaron a principios de esta semana una carta conjunta dirigida a la responsable de la política exterior de la UE, Kaja Kallas, y al comisario de Asuntos de Interior, Magnus Brunner, para reclamar un enfoque más restrictivo y coordinado en materia de visados.
"Lo que quiero conseguir está muy claro: no quiero más compras de fin de semana. No quiero más viajes de lujo a Europa mientras los ucranianos mueren en el campo de batalla", declaró a la prensa Johan Forssell, ministro sueco de Migración y Asilo, en una crítica directa al turismo ruso en plena guerra, antes del Consejo de Justicia e Interior del jueves.
La carta señala que, tras la agresión de Rusia contra Ucrania en 2022, la Comisión Europea publicó orientaciones sobre cómo tramitar las solicitudes de visado de nacionales rusos, con el fin de armonizar criterios entre los Estados miembros.
"Sin embargo, la aplicación desigual de estas orientaciones entre los Estados miembros deja mucho que desear, ya que carece tanto de solidaridad como de coherencia. Además, puede situar a los Estados miembros en posiciones económicas desiguales", se lee en la carta, a la que ha tenido acceso 'Euronews', subrayando las tensiones internas dentro del bloque.
Los firmantes sostienen que esta fragmentación debilita la capacidad de presión de la UE y envía mensajes contradictorios sobre su determinación frente a Rusia, en un momento en que Moscú lanza nuevas ofensivas contra la población civil y las infraestructuras en Ucrania.
Una posible amenaza para la seguridad
La carta también advierte de que unas prácticas desiguales en materia de visados para turistas rusos pueden generar un riesgo de seguridad en todo el espacio Schengen, especialmente teniendo en cuenta los movimientos de cientos de miles de militares rusos.
Sin citar países concretos, el texto menciona datos del Schengen Barometer que muestran un aumento constante de los visados expedidos a nacionales rusos en la UE entre 2023 y 2025.
Francia fue el país que más visados concedió a ciudadanos rusos en 2025, con algo menos de 180.000, lo que supone un aumento significativo respecto a 2024. Italia se situó en segundo lugar con algo menos de 160.000, pese a una ligera caída frente al año anterior. España ocupó el tercer puesto, con algo menos de 100.000, una cifra prácticamente estable interanualmente.
Los detractores de la iniciativa argumentan que estas cifras reflejan simplemente que los Estados miembros más grandes tramitan más solicitudes de visado, y rechazan que estos permisos resten eficacia a la actuación de la UE frente a Moscú, ya que los responsables de la guerra ya están sujetos a sanciones.
Los 11 países piden a las instituciones de la UE que introduzcan nuevas restricciones de visado de carácter vinculante, que supervisen la aplicación efectiva de las orientaciones existentes, que faciliten estadísticas agregadas periódicas y que elaboren un mecanismo para identificar a antiguos combatientes rusos.
La cuestión se planteó durante la reunión ministerial del jueves en Luxemburgo, aunque no figuraba formalmente en el orden del día ni se adoptó ninguna decisión. A partir de este primer intercambio, la coalición espera una propuesta que permita reabrir el debate.
"Esta situación es completamente absurda y hay que ponerle fin", afirmó Forssell, insistiendo en la necesidad de una respuesta europea más dura y coherente.