La ampliación del Mundial 2026 abre nuevos mercados y dispara los ingresos de la FIFA, pero también eleva los costes para aficionados y selecciones. La logística, los precios y el desgaste marcarán un torneo sin precedentes.
La ampliación del formato del Mundial a 48 selecciones ha abierto un amplio debate sobre las consecuencias de este cambio, tanto deportivas como económicas. El mayor número de participantes y de partidos convierte el torneo en un evento más extenso y global que nunca y su impacto va mucho más allá de lo que ocurre sobre el césped. Los expertos señalan que la nueva fórmula puede cambiar la manera en que los aficionados y los mercados futbolísticos de todo el mundo perciben el Mundial.
Como destaca Cezary Andrzejczyk, socio de la consultora Qualia Advisory, la nueva fórmula aporta beneficios a muchas partes al mismo tiempo. "Cuantas más selecciones y más partidos, con un cuadro competitivo más amplio, más encuentros tienen los aficionados para ver y más emociones. Esto implica, por supuesto, toda una serie de nuevas ventajas comerciales y de marketing", señala el experto.
La ampliación del número de participantes abre también la puerta a selecciones que en los anteriores sistemas de clasificación tenían pocas opciones de lograr el pase. Emergen nuevos países y territorios como Curazao o Cabo Verde, lo que aumenta el alcance global del torneo y su atractivo para aficionados de nuevas regiones.
En consecuencia, el Mundial se convierte no solo en una competición deportiva, sino también en un instrumento para la expansión del fútbol a nuevos mercados, con un efecto directo sobre los ingresos futuros y la popularidad global de esta disciplina.
Ingresos multimillonarios y expansión comercial de la FIFA
Uno de los aspectos clave del Mundial 2026 sigue siendo su dimensión financiera. El formato ampliado implica más partidos, una audiencia mayor y más espacio para la actividad de patrocinadores y socios comerciales. En la práctica se traduce en enormes flujos de dinero en torno a todo el evento.
"En este Mundial hay una docena larga de patrocinadores globales oficiales, entre ellos Adidas, Visa o Budweiser. Además, en torno a la Copa del Mundo suelen sumarse patrocinadores principales y socios regionales, de modo que el número total de socios del Mundial puede superar con facilidad varias decenas", subraya Andrzejczyk.
La FIFA considera desde hace años el Mundial su principal fuente de ingresos y la edición de 2026 puede arrojar cifras récord. Los expertos apuntan a cantidades de cientos de miles de millones de dólares, que incluyen derechos de televisión, patrocinios, venta de entradas y licencias comerciales.
"El Mundial es uno de los negocios más desequilibrados del planeta. Los Estados construyen estadios, modernizan ciudades y ponen miles de millones de fondos públicos confiando en un impulso al desarrollo y en un auge del turismo. Mientras tanto, el dinero de verdad, el que llega de la televisión, los patrocinios y los grandes contratos globales, va sobre todo a la federación internacional. Se calcula que puede ser el Mundial más rentable de la historia, la FIFA prevé ingresar solo por patrocinios 1.800 millones de dólares", afirma Andrzejczyk.
Al mismo tiempo el torneo repercute en las economías de los países anfitriones de forma mucho más amplia que los ingresos directos del organizador. El aumento de la demanda de alojamiento y servicios hoteleros en Estados Unidos, Canadá y México está disparando los precios, lo que se traduce en un coste real para los aficionados que viajan al Mundial.
Otro elemento clave de todo este ecosistema financiero es el mercado de fichajes. El Mundial es tradicionalmente un escaparate para los futbolistas, cuyas valoraciones pueden dispararse tras un buen torneo. La coincidencia del campeonato con el mercado estival en Europa hace que los flujos de capital en el fútbol alcancen en ese periodo su punto máximo.
"Eso implica nuevos movimientos de dinero de enorme volumen entre clubes, agentes, patrocinadores y los propios jugadores. Para muchos futbolistas, un Mundial exitoso puede aumentar de forma notable su valor de mercado", apunta el experto.
Precios de las entradas y costes al alza en el Mundial 2026
El Mundial de 2026 despierta una enorme expectación, pero cada vez genera más polémica por los precios de las entradas y el coste de asistir al torneo. La FIFA ha introducido un modelo de 'variable pricing' que hace que los precios cambien en función de la demanda y de la fase de venta. Como resultado, muchos aficionados señalan que acudir al Mundial es cada vez menos asequible.
Según los análisis, las entradas para los partidos de la fase de grupos pueden alcanzar varios cientos de dólares y una localidad para la final puede costar varios miles de dólares, según la categoría y el momento de la compra. A ello se suman los precios al alza de hoteles y transporte en las sedes de Estados Unidos, Canadá y México, donde la fuerte demanda de alojamiento durante el torneo encarece de forma notable las tarifas.
Así, expertos y aficionados subrayan que el coste total de un viaje al Mundial puede resultar prohibitivo para muchas personas, especialmente para quienes se desplacen desde Europa. La FIFA sostiene, por su parte, que el gran interés y el carácter de mercado de los precios son una consecuencia lógica de la popularidad global del torneo y de su celebración en algunas de las mayores economías del mundo.
Surgen cada vez más dudas sobre si el Mundial 2026 seguirá siendo 'una fiesta del fútbol abierta a todos' o se convertirá en un evento ante todo 'premium', orientado a los aficionados y patrocinadores con mayor poder adquisitivo.
Logística y desgaste, el rival oculto de las selecciones
Aunque el Mundial se asocia ante todo con la competición deportiva, en 2026 uno de los factores clave puede ser la logística. La disputa del torneo en tres grandes países implica distancias enormes entre estadios, zonas climáticas muy distintas y viajes constantes. Como subraya Cezary Andrzejczyk, la elección de la base de entrenamiento tendrá una importancia estratégica para cada selección.
"Cada federación decide por sí misma dónde quiere instalar su cuartel general. Las selecciones conocen de antemano en qué ciudades jugarán sus partidos de la fase de grupos, por eso a la hora de escoger la base tienen en cuenta las distancias y el tiempo de viaje".
Las condiciones climáticas también pueden desempeñar un papel importante. En muchas regiones de Estados Unidos y México se esperan altas temperaturas durante el torneo, que pueden afectar a la intensidad del juego y a la recuperación de los futbolistas.
"Algunas selecciones pueden guiarse por estos factores climáticos. Los equipos de África o de América del Sur pueden estar mejor adaptados a esas condiciones que las formaciones europeas", apunta el experto.
En la práctica esto significa que, además de la preparación deportiva, serán decisivos los aspectos logísticos, como la planificación de los desplazamientos, la reducción al mínimo de los vuelos y una adecuada recuperación entre partidos. Con un calendario muy apretado y descansos breves entre encuentros, incluso pequeñas diferencias en la organización pueden influir en el resultado final.
Otro reto adicional lo afrontarán los aficionados que decidan seguir en directo a sus selecciones. Los desplazamientos entre los tres países anfitriones suponen no solo una logística compleja, sino también costes elevados, lo que convierte al Mundial 2026 en uno de los torneos más exigentes también desde el punto de vista de los hinchas.