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El Mundial que se repite: España camina, 16 años después, sobre las huellas de Sudáfrica

Merino se encamina al túnel de vestuarios, victorioso.
Merino se encamina al túnel de vestuarios, victorioso. Derechos de autor  AP Photo
Derechos de autor AP Photo
Por Cristian Caraballo
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'La Roja' afronta este viernes los cuartos del Mundial 2026 repitiendo, casi calcado, el guion de Sudáfrica 2010: mismo grupo, mismo rival en la despedida de la fase de grupos, mismo marcador y mismo rival en octavos. El destino, o la superstición, insiste en escribir la misma historia.

Hay Mundiales que se juegan y Mundiales que se recuerdan. Y luego está este 2026, que parece empeñado en algo más raro: reescribirse a sí mismo 16 años después, casi palabra por palabra. España no solo juega para ganar. Juega, también, contra el eco de Sudáfrica. Y con una canción que ya empieza a sonar cada vez que alguien abre la ventana en España y con una frase: "Tenía el balón Jesús Navas que se hace una carrera de 30 metros...".

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En el principio... España nunca había pasado de cuartos

Empecemos por el partido inaugural, porque sólo eso ya daba empezaba a asustar. El Mundial de 2010 arrancó un México-Sudáfrica en el Estadio Azteca. Exactamente el mismo cruce, con los papeles cambiados, que abrió la cita en el Soccer City de Johannesburgo. Entonces sonaba el 'Waka Waka'. Ahora suena el 'Dai Dai'. La misma voz, la de Shakira, poniendo la banda sonora a las dos únicas Copas del Mundo separadas por una generación entera de fútbol español.

España llegó a ambos torneos con la misma corona sobre la cabeza: campeona de Europa. En 2008 fue Torres fusilando a Alemania en Viena. En 2024, Oyarzabal siendo Blas de Lezo y rematando a Inglaterra en Berlín. Dos finales, dos títulos, el mismo pasaporte de favorita rumbo al Mundial. Y en ambas ocasiones, España aterrizó en el torneo situada 2ª del ranking FIFA, justo detrás del vértigo del número uno.

La H de historia

El sorteo, que no entiende de casualidades pero a veces se comporta como si lo hiciera, volvió a meter a España en el Grupo H. En 2010 la acompañaban Suiza, Honduras y Chile. En 2026, Cabo Verde, Arabia Saudí y Uruguay. Los nombres cambian, pero el cierre de la fase de grupos no.

En Sudáfrica, España comenzó el torneo perdiendo 0-1 con Suiza y dejando el regusto de "esto ya lo he vivido". En 2026, distinto perro (Cabo Verde) y distinto collar (0-0), pero con la misma sensación. En 2010, 'La Roja' cerró el último partido del grupo ante un seleccionador de acento inconfundible, Marcelo Bielsa, entonces al mando de Chile. En 2026, el argentino volvió a cruzarse en el camino, esta vez dirigiendo a Uruguay. Bielsa, otra vez, en la última parada antes de los octavos.

Las coincidencias empezaban a meter miedo al mismo diablo.

Xavi, Silva, Ramos y Navas celebrando un gol en el partido contra Corea del Sur.
Xavi, Silva, Ramos y Navas celebrando un gol en el partido contra Corea del Sur. Matthias Schrader/AP2010

Esos locos bajitos

Y entonces llegó el momento en que la coincidencia dejó de ser simpática para volverse inquietante. En los octavos de Sudáfrica, España eliminó a Portugal 1-0, con un zarpazo de David Villa pasada la hora de juego. 16 años después, en Dallas, España volvió a cruzarse con Portugal en los octavos de un Mundial. Y volvió a ganar 1-0, esta vez con Mikel Merino apareciendo en el descuento para firmar una victoria calcada en el resultado, en la ronda y en el rival.

Llegados a este punto es conveniente recordar un dato: aquel camino de 2010 hacia la gloria se construyó entero a base de victorias por la mínima. Portugal, 1-0. Paraguay, 1-0, en cuartos. Alemania, 1-0, en semifinales, con Puyol siendo el torpedo bajito que hundió a 'Die mannschaft'. Países Bajos, 1-0, en una final recordada por varios momentos: la patada de De Jong a Alonso, el pie del 'santo' Casillas y el zurdazo eterno de Iniesta en la prórroga. Esto son cuatro rondas que contaron con cuatro electrónicos idénticos y con un 'tiki-taka' que daba gloria ver.

Y hasta los banquillos y LaLiga rezan la misma letanía

Ni el fútbol de clubes ha querido quedarse fuera de la fiesta de las coincidencias. El pasado 11 de junio, mientras México y Sudáfrica saltaban al césped del Azteca para inaugurar el Mundial, el Real Madrid soltaba su propia bomba: José Mourinho vuelve al banquillo blanco. Y aquí la rima aprieta hasta doler, porque en 2010 ocurrió exactamente lo mismo.

El portugués aterrizó en el Bernabéu semanas antes de aquel Mundial, recién coronado con el triplete del Inter, para devolver al Madrid a pelear por todo. 16 años después, repite guion: llega tras ganar títulos fuera de España, esta vez con el Benfica, y vuelve a firmar por el club 'merengue' justo en el arranque de una Copa del Mundo. 'The special one' se incorporará el 13 de julio, cuando el torneo ya casi esté decidido, exactamente como entonces.

Tampoco la Liga española ha querido faltar a la cita con el pasado. El Barça, como el de Guardiola en 2010, vuelve a ser campeón de Liga, esta vez con Rashford y Ferran Torres noqueando al Real Madrid en el Camp Nou. Y el Atlético de Simeone repite también su papel de comparsa trágico: cayó en la final de la Copa del Rey, como le ocurrió frente al Sevilla en 2010, esta vez a manos de la Real Sociedad. El fútbol español entero parece haberse puesto de acuerdo para representar la misma obra, escena por escena. Esta película ya la he visto, diría el maestro.

Esos locos bajitos 2: los que sostienen las cábalas

España ya tiene su primer 1-0 de esta nueva ronda de eliminatorias. Ahora, hoy viernes, en Los Ángeles, le toca turno a Bélgica. Y ahí es donde el guion, de momento, deja de estar escrito. Nadie sabe si el destino tiene pensado un quinto 1-0 seguido, ni si Bélgica está dispuesta a hacer de comparsa gaditana en esta representación teatral que el fútbol español lleva meses actuando. Kevin De Bruyne, Courtois y Lukaku no han leído el libreto de 2010, y no tienen ninguna obligación de respetarlo.

Hasta el vestuario juega a las casualidades. Del Bosque convocó a ocho futbolistas del Barça para ganar en Sudáfrica. De la Fuente, dicen las quinielas de aficionados, que llevan meses rastreando coincidencias, ha convocado exactamente al mismo número. Puede que sea ruido de fondo, esa clase de dato que uno agarra para creer un poco más fuerte, pero en un Mundial que ya ha regalado tantas rimas, cuesta no fijarse en una más.

Rodri y Olmo, celebrando el gol de Merino
Rodri y Olmo, celebrando el gol de Merino AP Photo

Nada de esto gana partidos, conviene decirlo con la cabeza fría. Bélgica no será más blanda por el hecho de que 2010 saliera bien. Pero el fútbol, cuando se pone caprichoso, deja estas señales que alimentan la fe de un país entero. España ya escribió una vez este final feliz. Ahora tiene otras tres rondas por delante para averiguar si la historia, además de rimar, se atreve a repetirse entera y dar una estrella para que la de 2010 no esté huérfana. Como el que adopta una pareja de gatos por no dejar uno.

Como ya se ha dicho antes en este artículo "esto ya lo he vivido", solo que ahora en el buen sentido. Y no sé de ustedes, pero yo, elijo creer.

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