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La fusión de La Marmolada dispara la inestabilidad y la escasez de agua en los Dolomitas

Foto de glaciares en retroceso en los Alpes. (AP Photo/Antonio Calanni)
Foto de glaciares en retroceso en los Alpes. (AP Photo/Antonio Calanni) Derechos de autor  Copyright 2019 The Associated Press. All rights reserved
Derechos de autor Copyright 2019 The Associated Press. All rights reserved
Por Stefania De Michele con Ansa
Publicado última actualización
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La Marmolada retrocede, el permafrost se degrada y el agua en altura disminuye: Legambiente alerta sobre la crisis de las Dolomitas vénetas.

La Marmolada pierde hielo, las montañas se vuelven más inestables y el agua en altura ya no es una garantía. Es el diagnóstico que traza Legambiente Véneto con motivo de la séptima edición de la Carovana dei Ghiacciai, la campaña internacional que arranca en Francia y vuelve a poner el foco en la transformación cada vez más rápida de los Alpes.

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El cambio climático en los Dolomitas ya no es solo una cuestión de paisaje. Lo que preocupa son los efectos en cadena, retroceso de los glaciares, degradación del permafrost, aumento de la inestabilidad de las laderas y reducción de las reservas de agua disponibles en verano.

La Marmolada, un glaciar cada vez más frágil

La Marmolada, junto con el Adamello y el Mont Blanc, representa para Legambiente uno de los casos emblemáticos de la fragilidad del arco alpino. Impulsado por las olas de calor de estas semanas, el glaciar sigue perdiendo masa.

El hielo se presenta ya gris y profundamente surcado por los ríos de fusión, mientras su perímetro sigue encogiéndose. Una imagen que ilustra con claridad una transformación que, año tras año, cambia el rostro de las montañas.

Los datos climáticos contribuyen a dibujar un escenario especialmente crítico. En el Véneto, en junio de 2026, las temperaturas fueron más de tres grados superiores a la media del periodo 1991-2020. En julio, en cambio, el calor fue excepcional sobre todo en altura, con la cota de 0ºC por encima de los 4.000 metros.

El permafrost se derrite y las laderas se vuelven más inestables

No solo preocupa la pérdida de hielo. El calentamiento de las grandes altitudes afecta también al permafrost, el suelo que permanece congelado durante periodos muy largos y que contribuye a la estabilidad de las laderas.

En el Piz Boè, según el informe de Arpav actualizado a 31 de julio, la capa activa ha superado los 7,4 metros de profundidad. El dato no describe directamente la situación de los Dolomitas de Belluno, pero para Legambiente es una señal importante de un fenómeno que debería vigilarse de forma más amplia.

La asociación pide de hecho ampliar la vigilancia también a los macizos del Pelmo, Antelao, Sorapiss, Civetta y Tofane, sobre todo a la luz de los recientes desprendimientos registrados en la pared noroeste del Pelmo.

La provincia de Belluno, según los datos citados por Legambiente, se enfrenta cada año a entre 150 y 200 derrumbes y deslizamientos. Una cifra que da la medida de la presión a la que están sometidas las laderas.

El problema también es el agua

La crisis de los glaciares no afecta solo a la montaña. El retroceso del hielo puede tener repercusiones también en la disponibilidad de agua durante los meses de verano, con impacto en acuíferos y embalses.

La situación repercute también en los refugios alpinos. El agua en altura, explican desde Legambiente, ya no puede considerarse un recurso garantizado. Por ello la Provincia de Belluno y el Cai Véneto han puesto en marcha un protocolo específico para abordar el problema de la disponibilidad de agua en los refugios.

Es uno de los efectos menos visibles pero más tangibles de la transformación del clima alpino, la montaña cambia y con ella cambian también las condiciones para quienes viven en ella, la frecuentan o trabajan en ella.

"Las Dolomitas no son un decorado de postal"

Ante este escenario, Legambiente Véneto pide a la Región del Véneto que acelere la aprobación de la Estrategia regional de adaptación al cambio climático, iniciada en 2021 pero aún pendiente de culminar su tramitación.

"Las Dolomitas vénetas no son un fondo de postal, sino un sistema vivo que cambia más deprisa de lo que la planificación pública es capaz de seguir", subraya Fabio Tullio, portavoz de la Carovana dei Ghiacciai para el Véneto.

El mensaje de la campaña es claro, no basta con observar cómo desaparece el hielo. Hay que vigilar las laderas, prever los efectos sobre la disponibilidad de agua y preparar la montaña para afrontar un clima que ya está cambiando. La Marmolada, en este sentido, es mucho más que un glaciar en retroceso, es una de las señales más evidentes de la rapidez con la que está cambiando el entorno alpino.

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