Marruecos propone crear un mecanismo de diálogo para abordar el futuro de Ceuta y Melilla, pero Exteriores rechaza sus pretensiones y reafirma la soberanía española sobre ambas ciudades.
Marruecos volvió esta semana a situar Ceuta y Melilla en el centro de sus reivindicaciones territoriales. El ministro marroquí de Justicia, Abdellatif Ouahbi, defendió el viernes los derechos "históricos y geográficos" de su país sobre las dos ciudades autónomas y planteó establecer un mecanismo de diálogo con España para abordar su futuro.
El Gobierno de Pedro Sánchez no tardó en responder. Fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores aseguraron que España trasladó a Marruecos su "rechazo tajante" a estas pretensiones y reiteraron que Ceuta y Melilla forman parte de la soberanía y la integridad territorial de España y, por tanto, del territorio de la Unión Europea.
Ouahbi expuso la posición marroquí durante una entrevista con la televisión pública '2M'. El ministro sostuvo que Rabat no tiene intención de abandonar sus reivindicaciones y defendió que la cuestión continúe presente en las relaciones con España.
El responsable de Justicia propuso la creación de un mecanismo bilateral para discutir el futuro de ambas ciudades y buscar lo que calificó como una "solución definitiva". Su planteamiento pasa por que ese eventual proceso concluya con la integración de Ceuta y Melilla en Marruecos.
Marruecos reaviva sus reivindicaciones en plena crisis de Ceuta
Las declaraciones llegan en plena crisis migratoria en Ceuta, después de que decenas de miles de personas cruzaran a la ciudad desde Marruecos a finales de julio, desbordando su capacidad de acogida y dejando decenas de fallecidos.
No es la primera vez que Ouahbi cuestiona la soberanía española sobre Ceuta y Melilla desde que comenzó la crisis migratoria. El pasado 12 de agosto ya aseguró que Marruecos seguía reivindicando ambas ciudades y que la cuestión permanecía "sobre la mesa" en sus contactos con España.
Las aspiraciones territoriales de Marruecos sobre Ceuta y Melilla tampoco son nuevas. Rabat las mantiene desde su independencia en 1956, mientras España ha rechazado reiteradamente cualquier cuestionamiento de su soberanía.