Una red oculta de crimen organizado inunda los mercados europeos con productos de imitación por valor de miles de millones, y los investigadores advierten que los consumidores financian sin saberlo.
Casi el 5% de los productos que entran en la UE son falsos, lo que cuesta a las empresas unos 83.000 millones de euros al año.
En el puerto de Alicante, la OLAF y los funcionarios de aduanas españoles registran los contenedores marítimos en busca de productos falsificados ocultos a plena vista entre el comercio legítimo. Los expertos describen el comercio ilegal como un modelo de negocio global sofisticado que ya no se limita a artículos de lujo, sino que ahora abarca piezas de automóviles, productos electrónicos, productos farmacéuticos y alimentos.
Los componentes falsos de automóviles presentan riesgos concretos, ya que omiten por completo las pruebas de seguridad. Las autoridades señalan que comprar productos falsos ayuda a financiar delitos graves, como el tráfico de drogas y de personas, e instan a los compradores a pensar dos veces antes de buscar una ganga.