Las bodegas del Alentejo trasladan la recogida de la uva a la madrugada para proteger a los trabajadores de temperaturas superiores a 40°C. En este 2026, los enólogos consideran inevitable generalizar esta práctica en el sur de Europa ante los episodios climáticos extremos.
En la noche cerrada, las uvas se iluminan con la luz de los cascos y de los tractores que cruzan el terreno. En la Herdade das Servas, situada en el Alentejo, la vendimia se realiza de noche. Nada que incomode a quienes trabajan aquí.
Maria Jerónima Mendes es una de las decenas de personas que participa en la recogida de la uva. Confirmó a la AFP que el cambio no ha dificultado el proceso y que, gracias a la luz que lleva consigo, incluso "ve melhor as uvas que à luz do dia".
"Parece mentira, pero no lo es. El cuerpo se acostumbra a hacer de día noche y de noche día", explicó.
En esta finca, la recogida de las uvas durante la noche comenzó en 2024 como prueba y se ha aplicado como práctica oficial desde el año pasado, una respuesta al intenso calor y a los episodios climáticos extremos, cada vez más frecuentes.
"Esta cosecha nocturna nació de la necesidad de proporcionar mejores condiciones de trabajo a los equipos, porque el Alentejo tiene un clima muy duro en verano", explica a la AFP Renato Neves. Para este viticultor y enólogo, la vendimia nocturna ya no es una opción, es una realidad inevitable para los viticultores de la región.
"En el futuro va a ser inevitable. A mi juicio, cada vez más bodegas van a adoptar esta práctica de vendimiar durante la noche, entre otras cosas porque va a empezar a ser muy difícil que las personas sigan vendimiando a partir de las 11:00 o del mediodía, con temperaturas de 40ºC, 41ºC o 42ºC", señaló.
El Alentejo es una de las regiones más cálidas y secas de Portugal continental, puede alcanzar con facilidad temperaturas máximas de entre 35ºC y 38ºC durante el verano y valores aún más altos en las olas de calor, episodios cada vez más habituales que los especialistas atribuyen al cambio climático.