La región vitivinícola francesa afronta una vendimia excepcionalmente temprana, impulsada por las altas temperaturas, con uvas más azucaradas y un mayor grado alcohólico potencial.
En Champaña, el calendario parece haberse acelerado. En las laderas de Hautvillers, los vendimiadores ya están en plena faena aunque agosto aún no ha terminado. Este año, las primeras recogidas han comenzado oficialmente entre el 12 y el 17 de agosto, aunque dependiendo de las zonas y las variedades, lo que supone una precocidad excepcional que atestigua la evolución del clima en la región.
Para Alexandre Gobillard, director de producción de la casa Gobillard & Fils, vendimiar tan pronto era impensable hace años. "Yo llevo 30 años trabajando en la explotación, y cuando empecé, mi padre siempre me decía 'el 15 de agosto vete de vacaciones'. Hoy estamos a 18 de agosto y estamos en plena vendimia. Es algo nunca visto", explica.
El calor ha acelerado de forma notable la maduración de las uvas. Tras un episodio de heladas a finales de marzo, también inédito, la región de Champaña ha encadenado varias olas de calor y una importante sequía. En junio, las temperaturas llegaron a 40ºC en algunas zonas de la región.
La sequía ha concentrado además los azúcares en las uvas. Los viticultores deben vigilar muy de cerca su madurez para encontrar el equilibrio adecuado y elaborar un champán suficientemente fresco y delicado.
Un poco más al este, en Tours-sur-Marne, la situación es la misma. La propietaria de estas viñas, Ophélie Lapie-Lamiable, no puede sino constatar que desde hace unos veinte años, y en particular desde la ola de calor de 2003, las vendimias se adelantan sistemáticamente y que probablemente habrá que acostumbrarse.
"2003 fue además el primer año en que se vendimió a finales de agosto en Champaña. Desde 2003 ya hemos vendimiado al menos diez veces a finales de agosto y por tanto 2026 quedará probablemente en los anales por sus heladas, por su precocidad y quizá dentro de 20 años diremos que, al final, vendimiar el 15 de agosto se ha vuelto casi normal", declara Ophélie Lapie-Lamiable, gerente de Champagne Lamiable.
Adaptarse al calentamiento global, una necesidad ineludible
Esta evolución obliga ya al sector a plantearse nuevas prácticas y variedades de uva capaces de resistir mejor al cambio climático. También complica la organización de las vendimias, tradicionalmente realizadas a mano, con miles de temporeros a los que hay que alojar y trasladar en plena época estival, a veces bajo un calor asfixiante.
Pero en las viñas, las primeras observaciones siguen siendo alentadoras. Falta ahora saber qué resultado darán estas vendimias tan tempranas en las botellas. En las bodegas, la uva ya está prensada. Las primeras burbujas de esta añada tan precoz empiezan así a tomar forma, y habrá que esperar algunos años para saber si también cumplen todas sus promesas y se consideran un buen vino 'grand cru'.