Los Bomberos fueron alertados para sofocar un conato de incendio en los cimientos del edificio 54. Al llegar se encontraron con un laberinto subterráneo convertido en un asentamiento clandestino lleno de basura, colchones quemados, restos de comida, heces, prendas rotas y botellas llenas de orines.
Decenas de inmigrantes llegados a Ceuta durante la entrada masiva han sido localizados hacinados en pisos patera y ocultos en galerías subterráneas de la ciudad. La Policía Nacional ha detenido a tres personas acusadas de ocultar a estas personas en viviendas insalubres, mientras que los Bomberos han tenido que actuar para sofocar un incendio en un túnel, donde decenas de inmigrantes malvivían sin agua ni electricidad.
El hallazgo evidencia la proliferación de asentamientos clandestinos que escapan al control de las autoridades. El caso más grave ha trascendido este jueves tras una alerta vecinal por humo en las galerías del Sarchal. Una llamada telefónica movilizó a los servicios de emergencia hasta el entramado subterráneo para extinguir un fuego que arrasó gran parte del refugio provisional.
Las imágenes difundidas por el diario 'El Faro de Ceuta' muestran el interior de la galería subterránea localizada por los Bomberos, donde se acumulan bolsas de basura, restos de alimentos y botellas llenas de orín, evidenciando las precarias e insalubres condiciones en las que estas personas permanecían ocultas.
Refugios invisibles en el corazón de Ceuta
El pasadizo, que conecta la orilla del mar con el Campus Universitario de Ceuta, servía de escondite insalubre para decenas de inmigrantes que malvivían en la penumbra para no ser detectados.
Los ocupantes habían improvisado un precario sistema de supervivencia en una infraestructura totalmente inhabitable, canalizando con cubos y botellas el agua que filtraban de las rocas.
Entre los restos calcinados aparecieron barcas hinchables, una tabla de surf y decenas de colchones, junto a pequeñas estancias habilitadas como letrinas. El fuego, originado cerca de una despensa improvisada, terminó por destapar la verdadera dimensión del refugio.
El hallazgo desmiente el paso subterráneo transfronterizo
La intervención del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento (SEIS) ha resultado clave para desmantelar este asentamiento clandestino. El entramado de galerías subterráneas servía de escondite temporal para decenas de migrantes antes de dejarse ver en la superficie, alimentando así la hipótesis popular sobre la existencia de "túneles secretos".
Durante semanas, proliferaron los rumores en Ceuta sobre antiguos pasadizos del narcotráfico reactivados para entrar en la Ciudad Autónoma. Frente al recelo de la ciudadanía, tanto la Policía Nacional como la Guardia Civil sostenían categóricamente que no constaba la existencia de ninguna vía subterránea activa.
El hallazgo de estas galerías subterráneas desmonta la hipótesis de los túneles transfronterizos y confirma que los inmigrantes se ocultaban dentro del propio casco urbano. Al reabrir viejas infraestructuras abandonadas que habían sido tapiadas, crearon una red de refugios invisibles que explica sus repentinas apariciones en la ciudad y reabre el debate sobre la vigilancia en las zonas degradadas.