El presidente español convirtió su intervención ante la Asamblea General en un alegato en favor del multilateralismo, frente a "fuerzas reaccionarias" que llevan años socavando el sistema y conspirando contra la ONU. Además, reconoció la "difícil situación" que atraviesa Ceuta y alabó su "decencia".
El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, aprovechó el miércoles su intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas para hacer una férrea defensa de los valores del multilateralismo, que en los últimos años afronta una grave crisis, como contrapeso frente a fuerzas "egoístas, ignorantes y crueles".
"A lo largo de estos ocho años he visto a estas fuerzas reaccionarias –egoístas, ignorantes y crueles– crecer. He visto cómo se quitaban las caretas y se hacían con el poder en muchos lugares. Y desde allí, las he visto lanzar guerras ilegales y masacrar a civiles inocentes", esgrimió Sánchez en la que parecía ser una crítica velada a Donald Trump, Benjamin Netanyahu y Vladímir Putin. "Ser testigo de estas cosas ha transformado mi forma de entender el mundo".
El mandatario lamentó que, desde su punto de vista, dichas "fuerzas" tratan a los seres humanos "como si fueran ganado" y contaminan el aire y los océanos "como si fueran de su propiedad", y aseguró que, además, "conspiran" para acabar con las propias Naciones Unidas y con "todo lo que representa".
En este sentido, el español apostó por acometer una serie de reformas con el fin de garantizar la supervivencia de las Naciones Unidas: rediseñar el Consejo de Seguridad para que todos las regiones tengan una representación justa, reforzar los organismos de Justicia, retomar la política de no proliferación de las armas nucleares y adoptar estrictas regulaciones frente al desarrollo de la inteligencia artificial y las redes sociales.
Sánchez resaltó que, a lo largo de los últimos 8 años, su Ejecutivo se ha opuesto a "todas las guerras de agresión" que han estallado, bien fuera en Ucrania, en Líbano o en Irán. "Nos hemos negado a aumentar nuestro gasto militar al 5%", destacó el presidente, en un claro desplante a su homólogo estadounidense, que lleva tiempo exigiendo que los aliados de la OTAN eleven su inversión en Defensa hasta ese preciso umbral.
"Dentro de unos años, las generaciones futuras mirarán hacia atrás, estudiarán esta década decisiva y nos preguntarán qué papel jugamos cada uno de nosotros. Nos preguntarán qué hicimos cuando algunos países empezaron a quebrar las reglas y otros decidieron hacer la vista gorda. Nos preguntarán qué hicimos cuando defender aquello en lo que creíamos empezó a costar caro", advirtió el presidente español. "Y, cuando eso ocurra, queremos poder decirles que no dejamos de luchar. Nosotros no".
Una latinoamericana al frente de la ONU
Ante la inminente salida de Antonio Guterres, quien abandonará el cargo de secretario general de la ONU a finales del próximo mes de diciembre, Sánchez hizo un encendido alegato porque su sucesora sea "una mujer latinoamericana".
"Nueve hombres han ocupado la Secretaría General de esta organización en sus 80 años de vida. Ahora le toca a una mujer latinoamericana, porque ¿cómo puede una organización que pretende hablar en nombre de toda la humanidad no haber tenido nunca a una mujer al frente? ¿Cómo va a representar a todos los continentes, si desde hace tres décadas no le dejamos ocupar este puesto al tercero más poblado?", defendió desde el atril.
Actualmente, tres de los principales candidatos a suceder a Guterres, son latinoamericanos, siendo dos mujeres: Michelle Bachelet, médico y expresidenta de Chile; Rebeca Grynspan, economista y ex segunda vicepresidenta de Costa Rica; y el argentino Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica.
"Quiero que quede claro: no digo esto porque piense que las mujeres tengan nada que demostrar. Lo digo porque es el mundo el que necesita demostrarse a sí mismo que en el camino de la igualdad no hay marcha atrás", zanjó Sánchez.
La crisis de Ceuta en la plenaria
El mandatario también abordó la crisis migratoria que sacude Ceuta desde finales de julio, cuando cerca de 80.000 personas cruzaron de manera irregular la frontera con Marruecos. Sánchez reconoció que el exclave español vive "momentos difíciles", pero resaltó su "decencia" y su humanidad.
"En momentos así, la tentación es elegir el atajo; ceder al miedo, convertir al migrante en enemigo y vulnerar la legalidad, pero España no va a hacerlo, y tampoco Ceuta", aseveró Sánchez, quien ya había abordado la crisis a su llegada a Nueva York, en una entrevista con la cadena 'CNN', en la que, por primera vez, responsabilizó a Marruecos por la crisis al asegurar que el reino alauita "falló" en las labores de control fronterizo.
Hasta el momento, el líder español había culpado principalmente a las organizaciones de trata de personas de haber provocado la crisis a través de las redes sociales, y había señalado a Rusia, Israel y la ultraderecha por la difusión de bulos. A pesar de sus palabras del día anterior, ante la Asamblea General volvió a retomar ese argumento.
"En Ceuta, la desigualdad, la desesperación y la desinformación han alimentado una de las mayores crisis de migración irregular de los últimos años", sostuvo. "Saldremos de ella más fuertes precisamente por eso, porque España no elige el camino más fácil, elige el camino más justo".