Bruselas pide avanzar en los retornos, Marruecos asegura estar dispuesto a recibir a los menores y España estudia cada caso. ¿Qué opciones contempla la ley y qué ocurre con quienes no puedan regresar?
Casi dos meses después de la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta, el destino de los menores que llegaron solos sigue siendo una de las grandes cuestiones por resolver.
Bruselas sostiene que la prioridad es que los inmigrantes que permanecen ilegalmente en Ceuta regresen a Marruecos, Rabat asegura estar dispuesto a recibir a sus nacionales y el Gobierno español trabaja ya en los primeros expedientes para reagrupar a los menores con sus familias.
Sin embargo, la ministra española de Juventud e Infancia, Sira Rego, reconoció esta semana que el escenario será diferente para muchos de ellos: "La mayoría" quiere quedarse en España y "se va a quedar", aseguró.
¿Cómo se explican estas posiciones aparentemente contradictorias? ¿Puede España devolver a los menores a Marruecos? ¿Qué ocurre si Rabat no colabora en las reagrupaciones? ¿Y qué papel juega la Unión Europea?
La respuesta está en una distinción fundamental: un menor no acompañado no puede ser tratado de la misma manera que un adulto en situación irregular y su retorno no es automático.
¿Qué dice España?
El Gobierno español trabaja en dos vías para los menores que llegaron durante la entrada masiva de los días 30 y 31 de julio: la reagrupación familiar en Marruecos cuando sea posible y, para aquellos que permanezcan en España, su traslado desde Ceuta a otros puntos de la península.
Los primeros expedientes de reagrupación familiar estarán terminados en los próximos días, según anunció el lunes Sira Rego. Pero la ministra también anticipó que muchos de los menores probablemente permanecerán en España. "La mayoría de los menores se quieren quedar en España y se van a quedar porque hay una ley que les protege", afirmó en una entrevista con la 'Cadena SER'.
La voluntad del menor no determina por sí sola el resultado del procedimiento, pero sí debe ser escuchado. La decisión debe adoptarse de manera individual y atendiendo a su interés superior. Mientras se resuelve cada caso, los menores se encuentran bajo el sistema español de protección.
El Gobierno calcula que todavía hay entre 500 y 700 menores sin acompañar viviendo en las calles de Ceuta, aunque organizaciones que trabajan sobre el terreno elevan considerablemente esa estimación. Más de 2.000 menores ya han sido filiados.
Entonces, ¿puede España devolverlos a Marruecos?
Sí, pero no mediante una devolución automática. España y Marruecos tienen un acuerdo bilateral sobre menores no acompañados que contempla su retorno, especialmente con el objetivo de reunirlos con sus familias.
Pero cada caso requiere un procedimiento individual. Las autoridades tienen que identificar al menor, estudiar sus circunstancias familiares y determinar si el regreso responde a su interés superior.
La legislación española y las obligaciones internacionales de protección de la infancia impiden, por tanto, tratar a todos los menores llegados a Ceuta como un único grupo susceptible de ser devuelto.
El Gobierno español ya ha advertido de que una "devolución inmediata" de los menores no es jurídicamente posible. Si el retorno responde al interés superior del menor, este puede producirse mediante la reagrupación con su familia o, cuando existan las garantías necesarias, mediante su puesta a disposición de los servicios de protección de menores de Marruecos. Si la repatriación no es posible, el menor continúa bajo protección en España.
¿Qué dice Marruecos?
Rabat ha expresado públicamente su disposición a recibir a los menores marroquíes que se encuentran en Ceuta. Pero el problema, según el Gobierno español, aparece cuando esa disposición tiene que convertirse en expedientes concretos de reagrupación.
Rego reconoció este lunes que España no suele recibir una respuesta "fluida" de Marruecos y que esa falta de cooperación supone una dificultad para completar las reagrupaciones.
El problema no es nuevo. El Ministerio de Juventud e Infancia sostiene que alrededor de 600 expedientes correspondientes a menores que ya se encontraban en Ceuta antes de la entrada masiva de julio no recibieron respuesta de las autoridades marroquíes.
La cooperación de Rabat es esencial porque España necesita información sobre la familia y las condiciones a las que regresaría el menor antes de decidir si la reagrupación es adecuada.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, también ha reclamado a Marruecos que traduzca su disposición pública en cooperación administrativa. "Si hay voluntad por parte de Marruecos, y se dice que la hay, que elabore esos informes", señaló este lunes.
Por tanto, existe una diferencia entre que Marruecos declare que está dispuesto a recibir a los menores y que pueda ejecutarse legalmente el retorno de cada uno de ellos.
¿Y qué dice la Unión Europea?
La Comisión Europea mantiene dos principios que pueden parecer contradictorios, pero que jurídicamente operan al mismo tiempo: los inmigrantes que no tengan derecho a permanecer en territorio europeo deben ser retornados, pero los menores están sujetos a garantías específicas de protección.
Bruselas ha reiterado su expectativa de que los migrantes que entraron irregularmente en Ceuta regresen a Marruecos y ha señalado que las normas europeas sobre retorno también contemplan a los menores no acompañados. Eso no significa, sin embargo, que puedan ser devueltos automáticamente.
La Comisión ha subrayado que España tiene el deber de garantizar la protección de los menores vulnerables y que los retornos deben realizarse respetando plenamente tanto el Derecho europeo como el Derecho internacional.
En otras palabras, Bruselas respalda el retorno como objetivo migratorio, pero este debe pasar por las garantías específicas que corresponden a un menor. La UE también está trabajando con España y Marruecos para facilitar los retornos y ha proporcionado apoyo financiero y operativo a España para gestionar la situación en Ceuta.
¿Qué ocurre con los menores que no puedan volver?
Ahí aparece la segunda vía: su permanencia en España. Si una reagrupación familiar no es posible o las autoridades determinan que regresar a Marruecos no responde al interés superior del menor, este debe continuar bajo protección española. Pero eso no significa necesariamente que tenga que permanecer en Ceuta.
La reforma de la Ley de Extranjería aprobada en 2025 estableció un mecanismo para distribuir menores migrantes no acompañados entre comunidades autónomas cuando un territorio afronta una situación migratoria extraordinaria. El Gobierno también ha propuesto trasladar a menores desde Ceuta a la península para aliviar la presión sobre el sistema de protección de la ciudad autónoma.
Rego sostiene que el Ejecutivo central ha habilitado recursos para esos traslados y reclama a Ceuta, que ostenta la tutela de los menores, que permita llevarlos a cabo. Por tanto, para aquellos menores cuya repatriación a Marruecos no sea posible quedan esencialmente dos posibilidades: continuar bajo protección en Ceuta o ser trasladados a otros territorios españoles.
El siguiente paso será empezar a resolver los expedientes individuales. Para algunos menores, el resultado puede ser la reagrupación con sus familias en Marruecos, siempre que las autoridades marroquíes colaboren y se determine que el regreso responde a su interés superior.
Para otros, la solución será permanecer bajo protección en España y eventualmente ser trasladados desde Ceuta a otras comunidades autónomas. Y mientras esos procedimientos no terminen, España tiene la obligación de protegerlos.
Por eso, ni la petición de Bruselas de avanzar en los retornos ni la disposición declarada por Marruecos para recibir a sus nacionales implican que todos los menores puedan ser enviados de vuelta. La cuestión que se abre ahora es cuántos podrán realmente ser reagrupados con sus familias y qué ocurrirá con aquellos para los que el retorno no sea posible.