Tradicionalmente, Suiza ha mantenido una neutralidad militar bien armada, pero la guerra de Rusia en Ucrania, así como las acciones de Israel en Gaza, han reabierto el debate sobre su no participación en conflictos exteriores.
Suiza votará el domingo una propuesta muy discutida para endurecer la histórica neutralidad del país, en medio de temores de que un previsible no pueda interpretarse como un abandono total de ese principio.
Los suizos defienden ampliamente su neutralidad, pero una iniciativa para consagrar una definición estricta en la Constitución de la nación alpina ha sacado a la luz profundas discrepancias sobre qué implica esa neutralidad. Durante el acalorado debate ha dado la impresión de que la propia identidad suiza estaba en juego en las urnas.
Mientras que los primeros sondeos apuntaban a un resultado ajustado, las dos últimas encuestas publicadas la semana pasada sugieren que una clara mayoría de votantes, muy por encima del 60%, planea seguir la recomendación del Gobierno y rechazar la iniciativa.
La posición tradicional de Suiza es la de una neutralidad militar bien armada, pero la guerra de Rusia en Ucrania reabrió las dudas sobre su no intervención en conflictos extranjeros.
Preocupada por la decisión de Berna de respaldar la presión económica de la Unión Europea, la organización Pro Switzerland reunió suficientes firmas para activar una votación popular, en el marco del sistema de democracia directa del país, con el fin de anclar mejor la neutralidad en su Constitución.
"Hemos perdido el rumbo"
"En los últimos años nos hemos desviado del camino al adoptar posturas muy duras contra Rusia y, en cambio, posiciones extremadamente débiles respecto a Israel", declaró el exdiplomático suizo Jean-Daniel Ruch a la agencia AFP en un acto de apoyo a la iniciativa. "Esta es una oportunidad para recuperar la credibilidad de nuestra neutralidad".
Moscú, que ha arremetido contra Suiza por sumarse a las sanciones de la UE, ha acusado a Berna de abandonar su neutralidad y ha elogiado la iniciativa, calificada de "prorrusa" por algunos detractores.
El presidente ruso, Vladímir Putin, "se frotaría las manos de gusto si aceptáramos esta iniciativa", advirtió el parlamentario socialista Samuel Bendahan durante un reciente debate. La propuesta pide que la Constitución garantice que la neutralidad suiza sea "armada y perpetua".
Impediría que Suiza, cuya neutralidad se remonta a 1516 y está reconocida internacionalmente desde 1815, estrechara lazos con la OTAN y descartaría cualquier alianza militar salvo si el país fuera atacado. Asimismo, prohibiría imponer sanciones salvo que las reclame la Organización de las Naciones Unidas.
Todas las partes implicadas en el debate sostienen que quieren mantener la neutralidad de Suiza. Pero el Gobierno y el Parlamento han rechazado la propuesta, al considerar que es demasiado dogmática y limitaría el margen de maniobra del país en un momento de fuertes tensiones geopolíticas.
"Un cierto grado de flexibilidad"
"La neutralidad siempre se ha aplicado con un cierto grado de flexibilidad", insistió el ministro de Exteriores suizo, Ignazio Cassis, en un reciente debate televisado. Aunque Suiza no tiene previsto levantar la prohibición de vender armas a países en conflicto, subrayó que "neutralidad no significa indiferencia".
Cassis aseguró que el país "no mirará hacia otro lado cuando vea violaciones de las propias normas internacionales que nos permiten vivir en paz". Casi todos los grandes partidos políticos también se han opuesto a la iniciativa.
La única excepción es el populista Partido Popular Suizo (SVP), de derechas, que ha estado muy vinculado a la iniciativa desde el principio. Sin embargo, los partidarios proceden de sensibilidades políticas diversas.
Samuel Sommaruga, médico que asegura no tener afiliación política pero que es hijo de un destacado senador socialista y nieto de un expresidente del Comité Internacional de la Cruz Roja, es uno de sus principales defensores.
Explicó a AFP que teme que Suiza se "hunda" si no adopta una definición estricta de neutralidad, y advirtió de que en el extranjero se la verá como un país que ha "renunciado a su neutralidad" por completo.
Sostiene que, sin una posición claramente neutral, Suiza corre el riesgo de ser arrastrada a la OTAN y de perder su condición privilegiada de mediadora y sede influyente de organizaciones y negociaciones internacionales. "Creo que si votamos no, corremos el riesgo de perder todo eso", afirmó.
Según los sondeos, se espera que los suizos rechacen también otra iniciativa en la votación del domingo, que plantea elevar la tasa de autosuficiencia alimentaria del país hasta el 70%, frente al 42% registrado en 2024.