Las tensiones entre Alemania y Rusia se dispararon a comienzos de septiembre, cuando Berlín acusó a Moscú de un ataque con dron en el aeropuerto de Leipzig/Halle a principios de este año.
El ministro de Exteriores ruso ha rechazado las peticiones de su homólogo alemán para que dé marcha atrás en los "peligrosos" pasos de escalada, al tiempo que acusaba a Berlín de ser el "principal apoyo" de Ucrania.
Sergey Lavrov se reunió el sábado con el ministro de Exteriores alemán, Johann Wadephul, al margen de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, poco antes de que el ruso pronunciara un discurso ante los dirigentes mundiales.
Durante sus conversaciones, el ministro alemán instó a Moscú a abandonar su "peligroso camino de escalada" hacia Europa y sugirió que Berlín estaba dispuesta a mejorar su relación con Rusia, siempre que el Kremlin demostrara que está realmente dispuesto a poner fin a la guerra en Ucrania, informó la agencia Associated Press citando a un responsable de la delegación alemana.
Al intervenir ante la Asamblea General, Lavrov dijo al auditorio: "El canciller Merz afirma que Alemania debe volver a ser una potencia militar líder en Europa. ¿Entiende Berlín adónde puede conducir esto? ¿No aprendieron las lecciones de la Segunda Guerra Mundial?".
En una rueda de prensa tras su discurso, al diplomático ruso también se le preguntó por su reunión con Wadephul y por las relaciones ruso-alemanas.
"De esa iniciativa del ministro de Exteriores no salió nada nuevo", declaró a los periodistas.
"Simplemente reiteró su postura oficial y pública de condena a Rusia. Juzguen ustedes mismos si eso puede considerarse un diálogo o no", añadió después.
Las tensiones entre Alemania y Rusia alcanzaron un punto álgido a principios de septiembre, después de que Berlín acusara a Rusia de estar detrás de un ataque con dron en el aeropuerto de Leipzig/Halle a comienzos de este año.
Entonces Wadephul anunció nuevas medidas contra Rusia "como autora del ataque híbrido en Leipzig", entre ellas el cierre del consulado ruso en Bonn y del centro cultural ruso en Berlín como parte de la respuesta del Gobierno.
Añadió que también se endurecerían a partir de ahora los controles fronterizos para los ciudadanos rusos y se incrementaría la presión sobre la llamada flota en la sombra de Rusia.
La embajada rusa en Alemania emitió un comunicado en el que rechazaba las acusaciones y amenazaba con "consecuencias" por las sanciones.
El embajador ruso, Sergey Nechayev, "rechazó categóricamente las acusaciones formuladas por Berlín por infundadas, absurdas y contrarias al sentido común", señalaba la nota.
"Señaló que las medidas anunciadas por la parte alemana suponen una escalada sin precedentes en las relaciones ruso-alemanas y no quedarán sin consecuencias, de las que el Gobierno alemán asumirá plena responsabilidad", añadía.
Lavrov restó importancia el sábado al incidente, que calificó de "dron sin dueño", y afirmó que Alemania "inmediatamente" sostuvo que era ruso.
En otro momento de su intervención, Lavrov afirmó que Estados Unidos había "destruido el sistema de seguridad europeo y creado un régimen rusófobo en Kiev", y acusó además a Occidente de aspirar "a infligir una derrota estratégica a Rusia".
"Estas aspiraciones acabarán llevando a los belicistas a un callejón sin salida estratégico", dijo el ministro.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmó el sábado que estaba claro que el Kremlin no se estaba preparando para poner fin a la guerra a corto plazo.
"Putin siempre encuentra alguna excusa ridícula: para no reunirse, para no celebrar una reunión a tres bandas, para no hablar, para no poner fin a todo esto, para no detener las matanzas", dijo en un mensaje de vídeo. "Busca excusas para seguir librando la guerra".